Las fresas contaminadas, a prueba

Fresas deliciosas por un lado, fresas contaminadas, por otro. Esta es una fruta muy sabrosa, atractiva con su color vivo y llamativo, dulce e incluso altamente cotizada. Pero a pesar de esas ventajas junto a los beneficios saludables que aportan sus nutrientes, no se puede dejar a un lado otro punto. Ese que el último estudio The Dirty Dozen, informe anual elaborado por Enviromental Working Group (EWG), ha analizado. Se trata de los pesticidas que contiene este alimento cuando se vende, algo que tampoco sorprende tanto. Hace meses que se advierte de ello, aunque aquí en España no debamos preocuparnos demasiado.

Hasta 22 pesticidas en las fresas contaminadas

El consumo de este manjar del campo siempre ha sido muy alto, aunque también lo haya sido su precio. Aportan vitaminas C y B, entre otras, minerales e igualmente contienen pocas grasas. Además, son antioxidantes. Sin embargo, las fresas son uno de los alimentos con más pesticidas, hasta 22 en una sola pieza. Así lo ha demostrado el estudio de EWG, una organización ecologista norteamericana. Suele analizar cada año los residuos presentes en los productos frescos del mercado en EE.UU.

Junto a las fresas contaminadas, también están en más del 90 % de las muestras analizadas, las espinacas, manzanas o nectarinas. Al menos, como esos alimentos que se comercializan en Estados Unidos con más de dos tipos de plaguicidas. Por suerte, en nuestro país algunos están prohibidos para usar en el cultivo, pero otros sí pueden llegar a nuestra boca. En 2009 la Unión Europea ya prohibió el fungicida Carbendazim. No obstante, otros productos químicos benignos para nuestra salud siguen utilizándose para que las fresas lleguen en condiciones al mercado.

Al tocar cualquier fresa, ya se aprecia su débil textura, pues es una fruta blanda y sin piel, que se expone en el árbol a todo tipo de amenazas. Por eso es necesario su sulfatado regular. También porque eso ayuda a un óptimo crecimiento y maduración e incluso a que tenga un mejor rendimiento tras la recolecta. Pero, a pesar de que lleguen a tu cesta de la compra con restos de fitosanitarios, agroquímicos o pesticidas, estos no suponen “ningún riesgo” para tu salud.

Así lo ha explicado al diario El Mundo el bioquímico JM. Mulet: “En Europa no tenemos alertas por pesticidas, su uso está muy controlado”. Esto se debe a que se cumplen los límites permitidos por la legislación comunitaria, en teoría. Por tanto, no te preocupes por comer fresas contaminadas en España, a pesar de todo lo que se ha dicho hasta ahora.

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