El sector agroalimentario factura en Cataluña un total de 68.000 millones, lo que supone decir que «la restauración es el motor de la economía catalana». Así se pronunció Rosa Cubel, secretaria d’Alimentació del Departament d’Agricultura, Ramadería, Pesca y Alimentació de la Generalitat de Cataluña, durante una nueva edición de Restaurant Trends 2025, celebrado en IFEMA la semana pasada.
Restaurant Trends ha impulsado la excelencia de los fogones y la cadena de restauración como sello de identidad y motro de la economía. Está organizado por el ente empresarial Marcas de Restauración (MDR), que aglutina a 49 compañías con más de 170 marcas. Estas marcas facturan anualmente 8.100 millones de euros y cuentan con cerca de 8.000 locales en todo el país.
Expertos del sector reflexionaron durante estas jornadas acerca de ideas y propuestas para enfrentar los desafíos del mercado actual.
Borja Hernández de Alba, presidente de MDR y CEO de Restaurant Brands Europe (Burger King, Popeyes y Tim Hortons), animó en la apertura a «pelear de forma unida» bajo los parámetros de liderazgo, crecimiento de empleo e innovación.
La directora de impacto corporativo de McDonald’s y vicepresidenta institucional de MDR, Paloma Cabral, destacó que la colaboración público-privada crea la sinergia esencial para el desarrollo y el fortalecimiento del sector. Todo ello es clave para promover políticas que favorezcan la innovación, la sostenibilidad y el crecimiento de la restauración.
El impacto de la reducción de la jornada afectará a la restauración como motor de la economía
Por su parte, Matilda García-Duarte, presidenta de ANGED (Asociación nacional de grandes empresas de distribución), advirtió de que de aplicarse la reduccion de la jornada laboral, el impacto directo para el conjunto del comercio minorista arrojará un coste económico por valor de 2.900 millones de euros.
Mientras, la socio directora de Konnectare Values, Gemma González, habló sobre la revolución del neuromarketing, que busca la respuesta en lo más profundo del subconsciente, que es donde realmente está impresa la marca. «Tardamos 2,5 segundos en generar decisión de compra», dijo. La experiencia del cliente empieza con la experiencia del empleado, quien deberá mostrar interés hacia sus necesidades. Por todo ello es importante generar vínculos emocionales y contar historias que resalten los valores y la filosofía de la marca, que evoquen los sentidos, afirmó. Las empresas que quieran marcar una diferencia tendrán que conocer al cliente y entender el mundo que le rodea. “El cliente perfecto será aquel, sin prisas, que permita la activación del área de recompensa y placer, y que, de verdad, esté presente ante la exquisitez de un plato, subrayó.