Después de un larguísimo trámite el pasado 20 de marzo entró en vigor la nueva ley sobre el desperdicio alimentario. La ley tiene como objetivo reducir el desperdicio alimentario en toda la cadena. Desde la producción hasta el hogar pasando por la hostelería y la distribución.
A nivel de la producción y elaboración cabe destacar que se elaboran planes para su reducción. También para dar salida a productos imperfectos o cerca de la caducidad a entidades sin ánimo de lucro. En el caso de productos ya caducados estos deberán tener salida en alimentación animal o para la fabricación de compost como último recurso.
La hostelería vuelve a tener un papel importante. Se deberán fomentar los productos de temporada y de proximidad. Facilitar que los clientes se puedan llevar la comida sin coste (excepto en buffets). El uso y comercialización de productos imperfectos y no estéticos tendrá protagonismo y prioridad.
Pero sin duda lo más importante es cambiar la mentalidad del aprovechamiento de los alimentos. Todo para ser conscientes de las consecuencias económicas, sociales y ambientales que tiene este problema global. Conocer que detrás de cada alimento desperdiciado no solo se tira dinero si no que supone también malgastar el trabajo realizado por agricultores y ganaderos en la producción de alimentos y malgastar los recursos naturales de todos.
Fruto de esta concienciación y con el objetivo de abordar este problema, también ético, desde Información Gastronómica queremos darte algunas claves para mejorar en tu hogar.
5 claves para reducir el desperdicio alimentario en el hogar
El desperdicio alimentario en el hogar es un problema global. Solo en España el desperdicio alimentario por persona llega a los 31 Kg/ litros/año. Pequeñas acciones en casa pueden marcar una gran diferencia. Aquí te damos cinco claves para reducirlo y hacer que toda la familia se involucre.
Planificación de menús y compras: Antes de ir al supermercado, planifica las comidas de la semana y haz una lista de compras. Esto evita compras innecesarias y asegura que todo lo que compres tenga un propósito.
Almacenamiento adecuado: Aprende a conservar los alimentos correctamente. Usa envases herméticos, coloca los productos más antiguos al frente en la nevera y congela lo que no vayas a consumir pronto.
Aprovechamiento total de los alimentos: Muchas partes de los alimentos se pueden reutilizar. Las cáscaras de verduras sirven para caldos, las frutas maduras para batidos y el pan duro para tostadas o migas.
Raciones ajustadas: Servir porciones adecuadas evita que sobre comida en el plato. Si sobra, guárdala en recipientes para aprovecharla en otra comida.
Involucrar a toda la familia: Fomentar hábitos responsables en niños y adultos convierte el ahorro de alimentos en un esfuerzo compartido. Convertir la reducción del desperdicio en un juego o reto puede motivar a todos.
Con estos hábitos, no solo ahorrarás dinero, sino que también contribuirás a un consumo más responsable y sostenible.