La sostenibilidad ya no es un concepto abstracto en el universo gastronómico español. Forma parte de la conversación cotidiana en mercados, supermercados y restaurantes. Según el informe Who Cares, Who Does? de Worldpanel by Numerator, tres de cada diez consumidores en España son ya Eco-Actives, es decir, compradores comprometidos de forma activa con un estilo de vida sostenible. Un porcentaje que alcanza el 30% de la población, por encima de la media global, y que confirma que el consumo responsable ha pasado de tendencia a realidad consolidada.
Este perfil de consumidor, cada vez más presente en la cesta de la compra, convive con otros dos grupos bien definidos. Los Eco-Considerers, que muestran sensibilidad ambiental pero con menor grado de acción, representan el 41%, mientras que los Eco-Dismissers, con escaso interés por la sostenibilidad, descienden al 29%. El dato es revelador: el desinterés retrocede y la conciencia crece, también en lo que comemos y cómo lo compramos.
El cambio climático sigue siendo la principal preocupación ambiental para los consumidores españoles. Un 14,4% lo identifica como la mayor amenaza global, pero la atención se amplía hacia problemas más tangibles en el día a día gastronómico. La presencia de plásticos y microplásticos en los envases preocupa cada vez más: un 45% de los consumidores se declara molesto por la cantidad de plástico asociada a sus compras habituales de alimentación.
El precio sigue siendo clave para avanzar en sostenibilidad
Sin embargo, el estudio pone sobre la mesa una paradoja clave para el sector gastronómico y alimentario: el precio continúa siendo la principal barrera. Aunque más del 90% de los consumidores estaría dispuesto a aceptar cambios en el producto a favor de envases más sostenibles, solo un 6,7% asumiría pagar más por ello. El mensaje es claro: el compromiso existe, pero no a costa del bolsillo.
Para Jordi Freixas, Solutions Director de Worldpanel by Numerator, el reto de las marcas pasa por encontrar el equilibrio entre sostenibilidad, funcionalidad y coste. En este contexto, el envase emerge como un factor decisivo, especialmente aquellos materiales que el consumidor asocia de forma inmediata con reciclaje, como el vidrio o el aluminio.
El informe concluye que la sostenibilidad en gastronomía ya no es un valor añadido, sino una exigencia creciente. Las marcas que sepan interpretarla con realismo y coherencia estarán mejor posicionadas para conectar con un consumidor cada vez más consciente… y cada vez más exigente.




