Hoy 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una fecha clave para reivindicar el papel fundamental de estos alimentos en una dieta saludable, sostenible y profundamente arraigada a la cultura gastronómica española. Así lo ha destacado el secretario general de la Asociación de Legumbristas de España (ALE), José Manuel Álvarez.
Según los últimos datos del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025 los hogares españoles compraron 161,41 millones de kilos de legumbres, un 2,5 % más que en el año móvil anterior. El valor de mercado alcanzó los 354,32 millones de euros, con un crecimiento del 5,9 %.
El consumo per cápita se sitúa en 3,45 kilos por persona y año, con una penetración en el 89,4 % de los hogares.
Un crecimiento sostenido tras la pandemia
Durante 2020, en plena pandemia, el consumo alcanzó los 3,9 kilos por persona. Tras aquel pico, la tendencia se ha estabilizado, pero mantiene un crecimiento sostenido.
Este impulso responde, en parte, al desarrollo de formatos más convenientes, como las legumbres cocidas y listas para consumir. También influye la valorización de orígenes y variedades tradicionales, junto con mejoras en calidad, seguridad alimentaria y trazabilidad.
En 2024, el consumo total en los hogares fue de 157,66 millones de kilos. De esa cifra, 67,87 millones correspondieron a garbanzos, 45,34 millones a lentejas y 43,70 millones a alubias.
España, protagonista internacional
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estableció en 2016 el 10 de febrero como Día Mundial de las Legumbres. Este año, España y, en concreto, Valladolid, acogerán la celebración oficial bajo el lema “Legumbres, de la modestia a la excelencia”. Castilla y León concentra el 38 % de las hectáreas de producción nacional.
Las legumbres claves para la salud y el medio ambiente
Organizaciones como ProVeg España y el movimiento Slow Food destacan que las legumbres son una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra y micronutrientes. No contienen colesterol ni grasas saturadas y su huella ambiental es muy inferior a la de la carne.
Mientras producir un kilo de carne puede requerir unos 15.000 litros de agua, un kilo de alubias necesita alrededor de 360 litros.
Además, las leguminosas fijan nitrógeno en el suelo, mejoran la fertilidad agrícola y fortalecen la resiliencia climática.
Pese a ello, el consumo sigue por debajo de los 6-7 kilos per cápita anuales recomendados por la Organización Mundial de la Salud, lo que deja margen para un importante crecimiento.




