La protección del cerdo ibérico, exigencia vital

Problema a la vista con uno de los emblemas de la gastronomía española tras una noticia que contábamos hace unas semanas aquí y que conducía a la preocupación. ¿Es necesaria la protección del cerdo ibérico español mediante algún sello frente a la elaboración en Estados Unidos de su propio jamón con dicha raza porcina importada desde España? Todavía desconocemos cuál será el impacto que esto podría tener en un futuro cercano o a medio plazo para el sector nacional, pero lo inquietante va más allá de la iniciativa americana. A continuación analizamos cuáles serían las amenazas para nuestra industria y por qué es esencial tomar medidas antes de que el asunto esté fuera de control.

La exclusividad de la raza

Puestos en contexto, recordamos que el jamón ibérico producido en territorio de Trump ya comenzó a ser una realidad hace dos años cuando dos empresas de allí empezaron a abrir ese camino. Esa posibilidad se ha concretado en este año 2020 y ya se ha creado la Asociación Porcina del Ibérico para su explotación en el país estadounidense. Hasta seis compañías se han unido a ella para criarlo en unas condiciones similares a las de nuestras dehesas españolas. Todo gracias a la importación de la raza autóctona española que pone rumbo a Estados Unidos, aunque luego allí no se críe y produzcan los jamones con absolutamente todas las características del producto en España. Podríamos hablar de parecidos razonables, pero no idénticos.

Sin embargo, a pesar de ese último aspecto, el sector pide la protección del cerdo ibérico por ser su exclusividad de nuestro país. Aunque la raza no se pueda relacionar con una nación concreta, una Indicación Geográfica Protegida ayudaría mucho a amparar a este animal. Su pureza es exclusiva española. No solo eso, está vinculado al territorio único de la dehesa, un ecosistema que no puede imitarse en otros países, por muchos que sean los esfuerzos. Por estos motivos, la organización que agrupa a todos los productores españoles del cerdo ibérico (Asici) debería velar por los intereses. Tanto de ganaderos como del propio jamón que se elabora en España. ¡Qué quede bien claro que no pueden arrebatarnos nuestro preciado alimento!

fraudulenta del cerdo ibérico

Jamones ibéricos

Dos razones de peso para la protección del cerdo ibérico

Si bien existe libre competencia y libertad para que cualquier empresa se embarque en la elaboración de cualquier producto, precisamente por este primer motivo se debe promover la protección del cerdo ibérico. Estados Unidos es un ejemplo ya muy real de lo que puede suceder en en otros puntos del globo. ¿Y si otros empresarios españoles afincados en otro país europeo deciden imitar este negocio importando también la raza porcina ibérica? Si encuentran las condiciones geográficas adecuadas, además de otros aspectos necesarios para su producción, podría repetirse la jugada. Esto supondría incluso una amenaza mayor a la soberanía española. Si en ese lugar existe una importante cuota de mercado copada por España en la venta de estos jamones….

En esa misma línea, otra razón para proteger a nuestro cerdo tiene que ver con el impacto del mensaje y el marketing. Eso que utilicen esos productores americanos, siguiendo con el ejemplo. Podrían convencer a los consumidores estadounidenses de que su jamón ibérico es de idéntica calidad al español. Aspectos como el ecosistema, la alimentación del cerdo con bellotas, la trazabilidad o la curación diferencian al producto que se obtiene en nuestras fronteras. Pero si el sabor es aceptable y bueno, esas particularidades pueden no importarle al comprador. Sería negativo para nuestra industria porque también Estados Unidos entraría así en el mercado del ibérico, suponiendo un competidor para las ventas en otros países.

protección del cerdo ibérico

Cerdos ibéricos pastando en la dehesa española

¿Cuál es la respuesta de Aisci?

Mientras las compañías Acornseekers e Iberian Pastures, por citar dos ejemplos, han aprovechado la oportunidad de negocio que han visto, el presidente de Asici, Antonio Prieto, ha dado un primer paso al frente. En declaraciones a la cadena Cope, expresó lo siguiente: “Estamos trabajando en conseguir que el nombre ibérico solo se pueda utilizar con productos que salgan de la Península Ibérica”. También admite la cruel realidad de que “no podemos competir con la globalización, pero sí podemos competir” con ese distintivo.

¿Deberían ser los esfuerzos mayores para lograr la IGP? ¿Sería validada y otorgada para nuestro marrano autóctono? Está claro que si no se intenta, nunca lo sabremos, mientras las amenazas exteriores comienzan a surgir. Ganaderos y productores españoles podrían sufrir unas consecuencias nefastas. Es momento de actuar para la protección del cerdo ibérico.