El sector del cava español cerró 2025 con una clara contracción en sus ventas, marcada principalmente por la escasez de producción derivada de las sequías acumuladas. La Denominación de Origen Cava registró un volumen global de 190 millones de botellas, lo que supone un descenso del 12,8% respecto a 2024. En términos económicos, la facturación cayó un 10%, hasta los 2.048 millones de euros.
Según el Consejo Regulador, esta caída no responde a una falta de interés por parte del consumidor, sino a la reducción de uva disponible tras varios años de climatología adversa. La sequía ha incrementado además los costes de producción, presionando los márgenes de las bodegas.
Exportaciones en retroceso
El mercado exterior, tradicionalmente clave para el cava, fue el más afectado. En 2025 se exportaron 113,9 millones de botellas, un 18,7% menos que el año anterior, mientras que la facturación internacional se redujo aproximadamente un 14%.
Bélgica se mantuvo como principal destino, con 17,54 millones de botellas, aunque también redujo sus compras. Le siguieron Estados Unidos, Reino Unido y Suecia, todos ellos con caídas significativas. Destaca especialmente el desplome del mercado alemán, que descendió hasta la séptima posición tras perder más de 24 millones de botellas comercializadas.
Las tensiones comerciales internacionales, especialmente con Estados Unidos, añadieron incertidumbre a un contexto ya complicado por la escasez de producto.
El mercado nacional amortigua la caída
En contraste, las ventas en España mostraron una mayor resistencia. El consumo interno alcanzó los 76,1 millones de botellas, apenas un 2,5% menos que en 2024. Incluso la facturación nacional creció un 1,5%, lo que indica que el cava mantiene una sólida base de consumidores en el mercado doméstico.
Ante la reducción de volumen, el sector ha optado por centrarse en el valor añadido. El precio medio por botella ascendió hasta los 11 euros, reflejo del traslado al consumidor de los mayores costes y de una estrategia orientada a posicionar el producto en gamas superiores.
Cambios empresariales en las grandes marcas
El ejercicio también estuvo marcado por movimientos corporativos relevantes. La adquisición del 100% de Freixenet por el grupo alemán Henkell simboliza la creciente internacionalización del sector, donde las principales marcas históricas están en manos de capital extranjero. Sin embargo, desde la DO Cava se considera que estos cambios no alterarán sustancialmente la dinámica comercial.
Corpinnat crece con fuerza gracias a su posicionamiento premium
Mientras el cava tradicional reducía sus ventas, las bodegas agrupadas bajo la marca Corpinnat registraron un notable crecimiento en 2025. Su facturación alcanzó los 34,13 millones de euros, un 27% más que el año anterior, impulsada por una vendimia excepcional en calidad y cantidad.
El colectivo comercializó más de 3 millones de botellas, frente a los 2,25 millones de 2024, con un precio medio de 20,45 euros por unidad. Este posicionamiento premium permite a Corpinnat crecer en valor más que en volumen, reforzando su imagen de producto de alta gama.
Además, el proyecto genera un importante retorno económico al territorio. En 2025 se vendimiaron cerca de 8 millones de kilos de uva con una remuneración media de 1,10 euros por kilo, beneficiando a más de 140 viticultores.
El mercado nacional concentró el 79% de las ventas, aunque la exportación continúa expandiéndose y ya alcanza 64 países, con Estados Unidos como principal destino internacional.




