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Pernil Cerretà: el jamón catalán con sabor a historia que busca su reconocimiento como IGP

El Pernil Cerretà vive un momento clave. Este jamón tradicional de la Cataluña pirenaica y prepirenaica avanza en su camino para obtener el reconocimiento como Indicación Geográfica Protegida (IGP), una figura que no solo certifica calidad, sino también origen, historia y saber hacer. La reciente publicación de su solicitud en el Diario Oficial de la Unión Europea marca un punto de inflexión para un producto que aspira a posicionarse entre las grandes referencias gastronómicas del continente.

Un jamón con identidad propia

En un mercado donde el jamón curado presenta, en muchos casos, un bajo nivel de diferenciación, el Pernil Cerretà emerge como una propuesta singular. Su personalidad comienza en su elaboración: se trata de un jamón curado-madurado elaborado exclusivamente a partir de la extremidad posterior de cerdos de capa blanca, seleccionados bajo estrictos criterios de calidad y bienestar animal.

Sin embargo, lo que realmente lo distingue es su proceso. El uso de pimienta —y en algunos casos otras especias— forma parte de su ADN gastronómico. A ello se suma un sistema de secado y maduración a temperaturas relativamente elevadas, que favorece una mayor merma y, con ello, una concentración más intensa de aromas y sabores.

El resultado es un producto con carácter propio: más seco, más refinado y con un perfil aromático más complejo que el de otros jamones europeos.

Perfil sensorial: equilibrio, intensidad y elegancia

El Pernil Cerretà ofrece una experiencia sensorial que conecta tradición y técnica. A nivel visual, destaca por una grasa de cobertura en tonos amarillentos y dorados, fruto de la oxidación superficial, y un corte que oscila entre el rojo rosado y el púrpura, con grasa intramuscular brillante.

En boca, el equilibrio es la clave. Su salinidad es ligera, lo que permite apreciar matices más sutiles. La pimienta aporta notas delicadamente picantes y un fondo umami que refuerza la profundidad del sabor. La textura, homogénea y poco fibrosa, evita sensaciones pastosas y refleja un control preciso del proceso de maduración.

Este conjunto convierte al Pernil Cerretà en un producto pensado tanto para el consumo tradicional como para su incorporación en propuestas gastronómicas más elaboradas.

Raíces históricas y vínculo con el territorio

El valor del Pernil Cerretà no se limita a sus cualidades organolépticas. Su historia se remonta a la época romana, cuando ya se hacía referencia a los “pernac cerretanae” de Hispania. A lo largo de los siglos, este jamón ha mantenido su reputación en comarcas como el Alt Urgell, la Cerdanya o el Berguedà, donde el clima y el saber hacer local han sido determinantes.

Este fuerte vínculo con el territorio es uno de los pilares que sustentan su candidatura a IGP. No se trata solo de un producto, sino de una expresión gastronómica ligada a una cultura, a un paisaje y a una tradición transmitida generación tras generación.

Una oportunidad para la gastronomía catalana

La posible concesión de la IGP supondría un impulso estratégico para el Pernil Cerretà. No solo reforzaría su posicionamiento en mercados locales y nacionales, sino que abriría la puerta a su internacionalización, aportando valor añadido en un contexto global cada vez más competitivo.

Además, este reconocimiento contribuiría a visibilizar la riqueza gastronómica de Cataluña, poniendo en valor productos menos conocidos pero con un enorme potencial.

Con un plazo de tres meses abierto para posibles oposiciones tras su publicación oficial, el Pernil Cerretà encara ahora una fase decisiva. Si culmina el proceso, no solo ganará un sello de calidad: consolidará su lugar en el mapa gastronómico europeo como un jamón con historia, identidad y futuro.

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