Las alternativas para comer sin sal son necesarias para las personas que no pueden abusar de este ingrediente en sus comidas habituales. El consumo excesivo es la causa de diversas patologías. Por ello, está en el punto de mira y los nutricionistas piden el esfuerzo de modificar la dieta. ¿Te atreverías a dejar una semana la sal? ¿Estaría sosa la comida? A continuación te mostramos algunas soluciones para sustituirla. 

El consumo de sal es necesario pero en su justa medida. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) este debe ser de cinco gramos diarios. No obstante, el consumo medio llega a los diez gramos en España.

El por qué de las alternativas para comer sin sal

Medir la cantidad de sal que ingiere una persona no es tarea fácil. Esto es debido a los diferentes hábitos alimenticios que perduran en el tiempo. Los receptores del sabor se van habituando al consumo de esta. Por ello, el cambio en el consumo de sal supone que se readapten a la nueva exposición. De esta manera, algo salado nos puede parecer insípido si no estamos acostumbrados a ella.

La consecuencia más conocida del consumo desmedido de sal es la aparición de hipertensión arterial en personas predispuestas. La hipertensión afecta al 30% de la población española entre 27 y 65 años. También deriva en problemas relacionados con retención de líquidos.

Salero

Salero

La insuficiencia cardíaca, hepática y las enfermedades del riñón son ejemplos. El aumento de retención del agua que deriva de la sal fuerza al corazón, hígado y riñones a eliminarla. Por ello es común un aumento de peso proveniente de su consumo en exceso.

Alternativas para comer sin sal

No nos vamos a desesperar porque hay soluciones. La dieta hiposódica es la dieta baja en sal. Esta contiene entre dos y tres gramos diarios (cucharadita de café). Lo primero de todo es no acostumbrar al paladar de los más pequeños a demasiada sal. Los paladares más pequeños son los más fáciles de educar.

Hay algunos trucos que pueden servirte. Uno de ellos es aumentar el consumo de alimentos frescos como fruta y verdura. Para ello, debemos evitar los alimentos procesados (ricos en sal). Sustituir la sal por otras especias y añadirla una vez en el plátano son otros consejos útiles. La mayor parte de dietas pobres en sal recomiendan evitar aperitivos como las patatas fritas.


La sustitución es la clave de las alternativas para comer sin sal. Para cocinar pasta se puede añadir ajo, aceite, una hoja de laurel y algo de cayena en el agua. De esta manera, se forma un sabor potente prescindiendo de la sal. En el caso de la cocción de verduras se puede sustituir por especias como pimienta o mostaza en polvo.

Especias: la clave

Para quienes no toleran el ajo por lo fuerte que está también hay otras opciones. El ajo en polvo es una de ellas. Da mucho sabor y añade los beneficios del ajo mientras excluye los del sodio. Este tubérculo es un potente antibacteriano que refuerza el sistema inmunitario y la salud cardiovascular. Con arroces, pescados y ensaladas siempre queda bien exprimir un poco de limón por encima. Con este no hace ninguna falta añadir algo de sal. Si la echas no la vas a notar.

Especias variadas. Fuente: Pixabay

Especias variadas

Como especias destaca la albahaca para pasta, verduras, pollo, carne y ensaladas. En los platos salados se puede utilizar algo de canela para dar mucho sabor. El comino pega con arroces, guisos o carne. El orégano no puede faltar en ensaladas o platos a base de tomate. No debemos olvidarnos tampoco del romero y del tomillo. El romero es excelente para patatas fritas.

Vigila los procesados

Es difícil llevar una dieta con un 0% de sal debido a su presencia en los alimentos procesados. Así pues, un buen hábito será mirar el etiquetado. Para que te hagas una idea usaremos de ejemplo una lata de frijoles de Goya. Ella contiene 2’5 gramos de sal por cada 100. Cada una de estas latas contiene 439 gramos. Por lo tanto, la ingesta duplica la dosis máxima recomendada de cinco.

Limón

Limón


En conclusión, recurre mejor a las alternativas para comer sin sal porque te acostumbras y ya no notas el exceso. Antes de sentir los perjuicios igual te conviene reducir tu consumo de alimentos preparados y cambiar tu forma de cocinar. Hay cientos de alternativas muy originales para dar sabor con todo tipo de ingredientes. ¡Atrévete a experimentar!