El txakoli y su boom

El txakoli, de cuya uva solo existen mil hectáreas en el mundo, todas en el País Vasco, vive un boom. Todo ello después de haberse quitado la fama de que solo es un vino joven. “Siempre se ha pensado que es un vino joven, del año, pero es todo lo contrario”, defiende José Ángel Carrero, propietario de la Bodega Berroja . La bodega esta situada en el hermoso paraje de Urdaibai (Vizcaya), Reserva de la Biosfera de la Unesco. Bodega Berroja, abierta hace 20 años, solo elabora txakoli, del que hace ocho tipos. ¿Por qué el boom de este vino?

¿Por qué el boom?

“Pasó de ser un vino de autoconsumo a un vino gastronómico. La elaboración también ha cambiado: antes se hacía de manera familiar, en barricas y sin levaduras, y ahora todo se hace en acero inoxidable”, nos explica.

Cuando Carrero comenzó, en 2010, “el txakoli tenía que saber a melocotón, a Chardonnay o a Sauvignon, sabores que nada tienen que ver con el Atlántico. Ahora la gente tiene conciencia de su singularidad por ser tal cual”.

El txakoli y su maridaje

El “txakoli” clásico sigue siendo el del año, que marida con anchoa, bonito, merluza, marisco u ostras. Pero en la cata, Carrero ofrece vinos de 2009, 2010, 2015 y 2017 para demostrar que no son solo vinos del año. “Estos no son vinos que hice para que quedaran viejos, sino que empezamos a probar los que habíamos llevado al cementerio de la bodega”, cuenta. Así, los de 2009 y 2010 combinan con membrillo o chocolate, y el de 2015 con rabo de buey o cordero.

La uva del txakoli, en su mayoría Hondarrabi Zuri, es de ciclo largo, como el Cabernet, y necesita muchas horas de sol para madurar, apunta Carrero, que tiene 24 hectáreas.

txakoli

Viña de Hondarrabi Zuri. Foto: MU

Actualmente además hay una “explosión de distintos tipos de “txakoli”, tradicionalmente blanco. Esta bodega comenzó a hacer rosado hace dos años y tiene previsto elaborar tinto. Además, comercializará un vino natural, sin filtrar, de 2019, producto de la pandemia. “No pudimos embotellar por el confinamiento y nos dimos cuenta de que podemos conservar el vino en frío, que no está ni filtrado ni estabilizado”.

Escribe: Mónica Uriel. Periodista

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