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España avanza hacia la prohibición de bebidas energéticas a menores

El Gobierno de España prepara una normativa para prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años, ampliando la restricción hasta los 18 en aquellos productos que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros. La medida, anunciada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, responde al aumento del consumo entre adolescentes y a la creciente preocupación sanitaria.

Un consumo cada vez más extendido entre jóvenes

Según la Encuesta Estudes 2025 del Ministerio de Sanidad, el 38,4% de los estudiantes de 14 a 18 años ha consumido bebidas energéticas en el último mes. La prevalencia es mayor entre chicos, especialmente en edades de 16 a 18 años, donde el porcentaje supera el 48%.

El dato más preocupante es la combinación con alcohol: el 15,2% de los adolescentes reconoce haber mezclado bebidas energéticas con alcohol en los últimos 30 días. Esta práctica puede enmascarar los efectos de la intoxicación etílica y aumentar conductas de riesgo.

Riesgos para la salud: lo que dice la evidencia científica

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ya alertó en 2021 sobre los efectos adversos del consumo elevado de cafeína en menores. Entre ellos destacan:

  • Alteraciones del sueño e insomnio

  • Ansiedad y cambios de comportamiento

  • Taquicardias y arritmias

  • Hipertensión

  • Riesgo de deshidratación

La adolescencia es una etapa clave de desarrollo cerebral. Investigaciones recientes señalan que la ingesta frecuente de altas dosis de cafeína puede afectar al sistema de recompensa dopaminérgico, interferir en la consolidación de la memoria y aumentar la vulnerabilidad a problemas de ansiedad o conductas adictivas.

Además, el alto contenido en azúcar de muchas de estas bebidas se asocia a obesidad y diabetes tipo 2 cuando el consumo es habitual.

Amplio respaldo social a la prohibición

El barómetro de la AESAN refleja que nueve de cada diez ciudadanos en España apoyan restringir la venta de bebidas energéticas a menores. Incluso entre los jóvenes de 18 a 35 años el respaldo alcanza el 88,3%.

En términos de mercado, el consumo general también es significativo: el 25% de la población declara tomar bebidas energéticas con una frecuencia media de dos veces por semana. Casi la mitad de quienes las consumen ingiere al menos una al día.

Contexto europeo y armonización normativa

La futura regulación española sigue la línea de países como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia o Lituania, que ya han adoptado medidas restrictivas. En el ámbito autonómico, Galicia ha aprobado la prohibición para menores y Asturias tramita una normativa similar.

El Ejecutivo busca ahora una armonización estatal que evite desigualdades regulatorias entre comunidades autónomas.

Debate abierto con la industria

Desde el sector de bebidas refrescantes, representado por la asociación europea UNESDA, se sostiene que no existen pruebas científicas concluyentes que justifiquen una prohibición y que los ingredientes han sido evaluados como seguros por autoridades sanitarias como la EFSA.

La discusión enfrenta dos perspectivas: la prevención en salud pública frente a la autorregulación y la libertad de mercado.

Lo que parece indiscutible es que el consumo entre adolescentes es elevado y que la evidencia científica aconseja prudencia. La futura norma marcará un nuevo hito en la regulación alimentaria en España, con la protección de la salud juvenil como eje central.

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