La palabra brava no aparece reconocida como salsa en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), pese a ser uno de los términos más presentes en bares, tabernas y restaurantes de todo el país. Esta ausencia ha llevado a la marca valenciana Choví, junto a algunos de los locales más emblemáticos de Madrid, Valencia, Barcelona o Sitges, a impulsar una petición formal para que el organismo incorpore su significado gastronómico, tal y como ya hace con otras salsas como mayonesa, kétchup, mostaza o chimichurri.
La «Brava» un valor culinario español
La iniciativa pretende poner en valor un elemento fundamental de la cultura culinaria española: las patatas bravas y su inconfundible salsa. Para demostrar que brava forma parte del lenguaje popular, la campaña cuenta con el apoyo de establecimientos como Arzábal o Cervecería La Campana, en Madrid; La Cantona o Cervecería Abastos Tito, en Valencia; el Club de Golf Terramar, en Sitges; Bar Jardín Cordobés, en Viladecans, o Pizzería La Font, en Barcelona, entre muchos otros.
“Los bares son quienes han mantenido viva la brava, quienes la han convertido en un icono y la han hecho parte del día a día. Queremos que la RAE reconozca lo que millones de españoles ya saben: que la brava es cultura gastronómica”, señala Agustín Martiño, director general de Choví.
El movimiento también cuenta con el respaldo de rostros populares como Cañita Brava y Agustín Bravo, además de influencers como Montoya, Darío Eme Hache o Linguriosa, que animan a sus comunidades a sumarse a la causa. La petición, disponible en Change.org, acumula cada día nuevas firmas.
Con este gesto, el sector hostelero y parte de la sociedad reivindican un símbolo culinario que trasciende lo gastronómico. La salsa brava, presente en miles de barras y cartas, aspira ahora a ocupar el lugar que le corresponde en el diccionario: el de una palabra que ya forma parte del patrimonio popular español.




