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El consumo de vino en España se estabiliza

El mercado del vino en España cierra la campaña 2024/25 con un mensaje claro: la estabilidad ha llegado tras años de vaivenes. Según los últimos datos del INFOVI analizados por la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), el consumo aparente se situó en 9,75 millones de hectolitros en el interanual a julio de 2025, prácticamente igual al año anterior, con una ligera variación de apenas 2.319 hectolitros. La cifra marca el fin de la volatilidad que se arrastraba desde la pandemia y el ciclo inflacionista de 2021 y 2022.

Evolución mensual con contrastes

El consumo mensual confirma esa estabilización, aunque con fuertes altibajos estacionales. Enero de 2025 creció un 1,2 %, mientras que febrero marcó un desplome del 20 %, el segundo peor dato desde 2017. Marzo y abril recuperaron terreno con subidas del 0,6 % y 4,7 %, respectivamente, para volver a caer en mayo (-1,8 %). Junio cerró plano (+0,1 %) y julio cedió un leve 0,8 %. En conjunto, la lectura es que el vino mantiene su lugar en la mesa española, pero cada vez más condicionado por la coyuntura y los hábitos de consumo.

Alimentación y hostelería: dos ritmos distintos

Los datos de NielsenIQ (TAM Jun-Jul 2025) ofrecen una radiografía precisa por canales. Las ventas de vino en alimentación y hostelería alcanzaron 6,31 millones de hectolitros, con un retroceso del 0,9 % en volumen, aunque con un crecimiento en valor del 1,7 % gracias al aumento del precio medio, que se situó en 5,16 euros por litro.

  • Alimentación: retroceso del 2,7 % en volumen hasta 4,05 millones de hectolitros, con un valor de 1.820,1 millones de euros (-0,1 %). El precio medio subió a 4,49 €/l (+2,6 %).
  • Hostelería: crecimiento del 2,4 % en volumen hasta 2,26 millones de hectolitros y un aumento en valor del 4 %, alcanzando los 1.437,8 millones de euros. El precio medio se situó en 6,37 €/l (+1,6 %).

La diferencia entre el consumo aparente de INFOVI (9,75 Mhl) y las ventas auditadas por Nielsen (6,31 Mhl) la cubren los llamados “otros canales”: vinotecas, clubs de vino, comercio electrónico y ventas directas de bodegas. Este segmento representa 3,44 millones de hectolitros y crece un 1,7 %, consolidando su peso como un tercio del mercado.

Un consumo más cualitativo

La foto general apunta a un cambio estructural en el consumo de vino en España: se bebe menos, pero mejor. La preferencia se orienta hacia vinos con Denominación de Origen Protegida (DOP) y productos de mayor calidad, aunque en menor cantidad. Los consumidores jóvenes se inclinan por referencias más sostenibles, ecológicas y con menor graduación alcohólica, alineadas con nuevas formas de disfrutar del vino.

Al mismo tiempo, el auge del canal digital y de las experiencias directas con el productor (visitas a bodegas, clubs de vino, catas privadas) refuerza la diversificación de los hábitos de compra. De hecho, los “resto de canales” crecieron un 7,2 % en volumen, consolidándose como uno de los motores más dinámicos del sector.

El reto para bodegas y distribuidores

España sigue siendo uno de los grandes países productores y consumidores de vino, pero los patrones actuales dejan claro que el futuro pasa por un consumo más cualitativo que cuantitativo. El sector debe adaptarse a un cliente que busca calidad, sostenibilidad y experiencias personalizadas, y que está dispuesto a pagar más por ello.

El dato es revelador: aunque el volumen apenas se mueve, el gasto en vino en hogares y hostelería alcanzó los 5.100 millones de euros en el último año. Una cifra que confirma que el vino español mantiene su atractivo, pero en un escenario donde la clave ya no es cuánto se bebe, sino qué vino se elige y cómo se disfruta.

 

 

 

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