Inicio Actualidad Guijuelo divide al ibérico con su nueva norma del 50 %

Guijuelo divide al ibérico con su nueva norma del 50 %

El jamón ibérico, uno de los grandes símbolos de la gastronomía española, atraviesa un momento de tensión. La reciente decisión de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Guijuelo de rebajar del 75 % al 50 % el porcentaje mínimo de raza ibérica exigido en sus jamones y paletas ha provocado un fuerte malestar entre las otras tres denominaciones existentes en España: Jabugo, Dehesa de Extremadura y Los Pedroches.

La modificación, autorizada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), entró en vigor el 1 de septiembre tras su publicación en el BOE. Desde el ministerio se insiste en que se trata de un cambio “normal”, encuadrado en la normativa de calidad vigente y sin necesidad de pasar por la Comisión Europea. Pero para sus competidoras, que sí tuvieron que elevar a Bruselas sus reformas para exigir el 100 % ibérico, el agravio comparativo es evidente.

Una modificación exprés y polémica

El cambio en Guijuelo permite certificar como DOP jamones procedentes de animales con solo un 50 % de genética ibérica, fruto del cruce entre madres ibéricas y machos de raza Duroc. Hasta ahora, la denominación salmantina solo admitía piezas con un mínimo del 75 % ibérico.

La decisión ha sorprendido a Jabugo, Los Pedroches y Dehesa de Extremadura, que en los últimos años han endurecido sus pliegos para apostar por la pureza racial y la exclusividad. En su caso, los trámites fueron largos: elevaron los requisitos hasta el 100 % ibérico, y Bruselas tardó hasta cuatro años en dar su visto bueno.

Desde el ministerio se argumenta que el cambio de Guijuelo no afecta al “vínculo geográfico” de la denominación, ya que lo que define la calidad de sus jamones es el proceso de curado en la sierra salmantina, no tanto la pureza genética del animal.

Reacciones encontradas

Las críticas no se han hecho esperar. Guillermo García-Palacios, presidente del consejo regulador de Jabugo, asegura que la medida les ha cogido “totalmente por sorpresa” y se muestra tajante: “No comprendemos que se rebajen las exigencias de calidad cuando lo que hay que hacer es velar por ella”.

Por su parte, Teresa Rodríguez Vidal, directora general del Consejo Regulador de la DOP Guijuelo, defiende la decisión como una respuesta a las demandas de productores y consumidores: “El vínculo de calidad no se identifica con la raza, sino con la alimentación, el manejo de los animales y la elaboración del producto. El que manda al final es el consumidor”. Recuerda además que se han ampliado los periodos de curación, lo que garantiza un producto de alta calidad.

El papel del ministerio

Desde el MAPA se niega que haya habido trato de favor y se insiste en que el procedimiento se ajusta a derecho. Según fuentes del ministerio, la autorización se tramitó como “modificación nacional” en base al reglamento europeo UE 2024/1143, al no implicar restricciones adicionales a la comercialización. El mensaje oficial es claro: se trata de una “cuestión comercial lícita” ya contemplada en los pliegos originales de Guijuelo desde 1986.

No obstante, el departamento de Luis Planas ha convocado a los representantes de las cuatro denominaciones a una reunión para “aclarar” el procedimiento y reforzar la transparencia.

Una lucha comercial encubierta

Más allá de la letra pequeña, el enfrentamiento refleja una lucha comercial por el mercado del jamón ibérico, un producto que mueve miles de millones de euros y cuya diferenciación es clave. Mientras Jabugo y Los Pedroches han apostado por reforzar la exclusividad con el 100 % ibérico, Guijuelo opta por ampliar la base de producción y llegar a un público más amplio.

El resultado es una fractura dentro del sector: unos apuestan por la pureza racial como sinónimo de calidad, otros defienden que la excelencia depende del proceso de curación, la alimentación y el saber hacer histórico de cada zona.

El consumidor, que anda confundido, será eljuez final

En última instancia, será el consumidor quien decida. El jamón ibérico es un producto con un fuerte componente cultural y emocional, pero también económico. El precio de una pieza 100 % ibérica de bellota puede superar fácilmente los 500 euros, mientras que un jamón de menor pureza genética, pero con un buen proceso de curación, resulta más accesible.

El debate, por tanto, no solo enfrenta a denominaciones de origen, sino también a dos modelos de negocio: el de la exclusividad frente al de la accesibilidad.

El conflicto en torno a la DOP Guijuelo y las demás denominaciones del jamón ibérico es un reflejo de las tensiones que vive el sector agroalimentario español: entre tradición y mercado, entre exclusividad y democratización.

Mientras el ministerio insiste en la legalidad y normalidad del cambio, Jabugo, Los Pedroches y Dehesa de Extremadura temen que se diluya la imagen de calidad del ibérico español en los mercados internacionales.

Lo que está claro es que el jamón ibérico, emblema gastronómico nacional, se encuentra en el centro de una batalla donde se cruzan política, economía y prestigio culinario. Y, como recuerda la propia Guijuelo, el consumidor será quien tenga la última palabra.aunque cada todo ayuda a confundir más al consumidor.

 

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