La inteligencia artificial llega también al mundo de la cerveza. Heineken ha presentado Personalised Draught, un innovador sistema de cerveza de barril que utiliza IA para personalizar la bebida según los gustos del consumidor y que es capaz de generar más de un centenar de combinaciones diferentes desde un mismo tirador.
La iniciativa, desarrollada a través de Heineken Studio, la plataforma experimental de innovación de la compañía, plantea una nueva manera de entender uno de los rituales más tradicionales de bares y restaurantes: pedir una cerveza de barril.
Hasta ahora, el cliente elegía entre las referencias disponibles. La propuesta de Heineken invierte parcialmente esa lógica: el consumidor define qué tipo de cerveza quiere y la tecnología se encarga de configurar una opción adaptada a sus preferencias.
Más de 100 cervezas desde un mismo tirador
El funcionamiento de Personalised Draught combina una aplicación con un sistema de dispensación asistido por inteligencia artificial. El consumidor puede diseñar previamente su cerveza teniendo en cuenta diferentes preferencias y posteriormente solicitarla en el tirador.
La tecnología trabaja con variables relacionadas con sabores, estados de ánimo y ocasiones de consumo para crear más de 100 propuestas personalizadas.
No se trata, por tanto, simplemente de incorporar una pantalla digital a un grifo de cerveza. La propuesta utiliza los datos proporcionados por el consumidor para transformar una misma infraestructura de dispensación en una experiencia mucho más flexible.
El concepto introduce además una idea especialmente interesante para la hostelería: pasar de una oferta cerrada de referencias a una bebida que puede adaptarse al cliente prácticamente en tiempo real.
La personalización llega a la cerveza
La industria alimentaria lleva años explorando la personalización, pero trasladarla al mundo de la cerveza de barril supone dar un paso más.
El consumidor actual busca descubrir nuevos sabores y experiencias, mientras crece el interés por propuestas adaptadas a diferentes momentos de consumo. En este escenario, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para conectar mejor producto y consumidor.
La iniciativa de Heineken también demuestra cómo las grandes compañías cerveceras están utilizando la tecnología para experimentar más rápidamente. La propia estrategia de innovación del grupo apuesta por un modelo de pruebas y escalado que permite testar nuevos conceptos antes de decidir una implantación más amplia.
Personalised Draught debe entenderse precisamente dentro de ese terreno experimental.
¿El futuro de la cerveza en los bares?
La pregunta más interesante es qué podría significar una tecnología semejante para bares y restaurantes si finalmente consigue extenderse.
Un único sistema capaz de ofrecer numerosas configuraciones podría ampliar considerablemente la variedad disponible sin necesidad de multiplicar el número de referencias visibles para el consumidor. Pero también abre nuevas posibilidades para conocer preferencias, experimentar con sabores y generar experiencias alrededor de la cerveza.
La tecnología, sin embargo, tendrá que demostrar que aporta algo más que novedad. En hostelería cualquier innovación debe enfrentarse a cuestiones tan prácticas como la rapidez del servicio, facilidad de utilización, mantenimiento, costes y aceptación por parte del cliente.
También existe una cuestión cultural. La cerveza de barril está asociada a un ritual sencillo: elegir una marca o estilo y recibir una caña bien tirada. Introducir algoritmos y personalización en ese proceso transforma considerablemente la experiencia.
Ahí reside precisamente el interés de Personalised Draught. Heineken no está experimentando únicamente con nuevas cervezas, sino con una nueva forma de elegirlas y consumirlas.
La inteligencia artificial comienza así a abandonar las oficinas y los sistemas de gestión para entrar directamente en la barra. Quizá el futuro no consista en preguntar simplemente «¿qué cerveza tienen?», sino en explicar qué cerveza nos apetece beber.




