La histórica bodega catalana Freixenet inicia una nueva etapa empresarial. El grupo alemán Henkell Freixenet ha adquirido el 100 % del capital de la compañía, tras comprar las acciones que todavía estaban en manos de las familias Ferrer y Bonet. Con esta operación, el líder mundial de vinos espumosos queda completamente bajo control del grupo alemán.
El acuerdo se cerró el 2 de marzo y pone fin a una relación accionarial que durante más de un siglo vinculó la marca a sus familias fundadoras. Aun así, los representantes históricos de la compañía seguirán vinculados institucionalmente a la empresa.
El final de la propiedad familiar
La familia Ferrer controlaba el 42,5 % del capital, mientras que José Luis Bonet poseía el 7,5 % restante. Con la venta de estas participaciones, los descendientes de los fundadores Pedro Ferrer Bosch y Dolores Sala Vivé dejan de tener participación accionarial en Freixenet, una de las marcas más emblemáticas del cava español.
A pesar de ello, Pedro Ferrer y José Luis Bonet seguirán ligados a la compañía como presidentes honorarios. Ferrer también continuará representando a la empresa en diversas instituciones del sector.
El propio Ferrer ha señalado que la decisión supone un momento emotivo para la familia, aunque asegura que la empresa queda “en unas manos inmejorables”.
Una alianza iniciada en 2018
La relación entre Freixenet y el grupo alemán comenzó en 2018, cuando Henkell & Co. adquirió el 50,67 % de la empresa por unos 220 millones de euros. En aquel momento la operación valoraba la compañía en aproximadamente 440 millones de euros.
Posteriormente, una ampliación de capital equilibró la propiedad al 50 % entre Henkell y las familias fundadoras, lo que dio lugar a una gestión compartida. Durante estos años, Andreas Brokemper y Pedro Ferrer ejercieron como co-consejeros delegados, representando ese modelo de liderazgo conjunto.
Ahora, con la compra total de la empresa, Brokemper queda al frente del grupo.
El mayor productor mundial de vinos espumosos
La alianza entre ambas compañías permitió crear el mayor productor mundial de vinos espumosos. En 2018 Freixenet registraba una facturación de 543 millones de euros. En cambio, el grupo Henkell Freixenet alcanzó en 2024 unos ingresos de 1.250 millones de euros, incluyendo todas sus marcas y bodegas.
El objetivo de la nueva etapa será reforzar la presencia internacional de Freixenet. Según ha explicado Brokemper, la estrategia pasa por impulsar el crecimiento en mercados globales como Asia y Sudamérica, sin perder el vínculo histórico de la marca con el Penedès.
Un contexto reciente complicado
La operación llega después de un año difícil para la empresa. La sequía histórica en el Penedès redujo significativamente la producción de uva y obligó al grupo a aplicar un ERE que afectó a 154 trabajadores entre Freixenet y Segura Viudas.
Desde la dirección reconocen que fue una decisión difícil, aunque necesaria para afrontar el aumento de costes y la caída de la producción.
Con el control total de Freixenet, el grupo Henkell —propiedad de la familia Oetker— busca ahora consolidar el liderazgo global de la marca y fortalecer su posición en el mercado internacional del vino espumoso.




