En los países europeos se quiere seguir combatiendo problemas relacionados con la salud de los ciudadanos y, uno de ellos está directamente vinculado a la alimentación. Por eso, la Comisión Europea adoptó el pasado miércoles 24 de abril una nueva regulación que afectará a las grasas trans. Esas artificiales que están en cantidad de productos de bollería, entre pasteles, dulces o bollos, pero también en bolsas de patatas fritas o similares. Dentro de dos años, esta norma estará activa en todo el mercado de la UE. Estipula que las grasas estén tan solo en 2 gramos por cada 100 de alimento.

¿Qué son las grasas trans y por qué reducirlas?

Las grasas trans, también denominadas hidrogenadas o aceites vegetales parcialmente hidrogenados, proceden de un proceso industrial que asusta a los más sanos. Pues consiste en transformar el aceite líquido en grasa sólida, algo que supone un peligro para la salud. Al menos, así lo han concluido variedad de estudios científicos recientes que han comprobado su peligrosidad.

La ingesta de este tipo de lípidos debe ser lo más baja posible o, de lo contrario, existiría riesgo de poder sufrir una enfermedad derivada del alto colesterol ‘malo’ y los triglicéridos. Así lo asegura la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), tras sus investigaciones realizadas.

Ya la Comisión Europea advirtió de la necesidad de encontrar medidas que protegiesen la salud de los consumidores en ese sentido. Así, cada vez se intenta reducir el alto contenido en grasas trans dentro de alimentos procesados de bollería industrial, snacks o cereales refinados. La utilización de dichos lípidos solamente tienen un objetivo: aumentar el tiempo de vida útil del producto. De esta forma pueden tener una fecha prolongada de caducidad, manteniendo su sabor y textura idónea.

También las carnes de cerdo y cordero o la mantequilla y la leche contienen grasas trans pero en pequeñas cantidades. Es mucho más grave en los casos mencionados anteriormente.

Todos sus riesgos para la salud

Los efectos perjudiciales de consumir un alto porcentaje de estos lípidos con relativa frecuencia pueden incluso incrementar el riesgo de sufrir depresión, según otros estudios. Pero lo que está claro es que con el colesterol alto y acumulado en las arterias, las probabilidades de padecer una enfermedad cardíaca aumentan. Igual sucede con el mayor peso ganado progresivamente, con el posterior riesgo de diabetes. 

Por todo ello, las recomendaciones de expertos dejan el consumo de grasas trans en no más del 25 o 30 % correspondiente a la ingesta diaria de calorías. Todo sea en favor de la salud, ya que los alimentos tan ricos en lípidos no aportan ningún beneficio para tu cuerpo.