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Reino Unido veta la publicidad de comida basura para combatir la obesidad infantil

El Reino Unido ha dado un paso decisivo en la lucha contra la obesidad infantil. Desde el 5 de enero de 2026, queda prohibida la publicidad de productos con alto contenido en grasas, sal o azúcar antes de las 21:00 en televisión y durante las 24 horas del día en Internet. La medida busca reducir la exposición de niños y adolescentes a la llamada comida basura y fomentar hábitos alimenticios más saludables.

Según el Ministerio de Sanidad británico, la nueva normativa permitirá eliminar hasta 7.200 millones de calorías al año de la dieta infantil. También se espera que reduzca en 20.000 el número de niños obesos y genere unos 2.000 millones de libras en beneficios sanitarios a largo plazo. El Gobierno define esta iniciativa como una acción pionera a nivel mundial.

Una respuesta a un problema creciente: la obesidad infantil

Las cifras en Reino Unido son preocupantes. El 22 % de los niños de cinco años tiene sobrepeso u obesidad. A los once años, la cifra supera el 33 %. La caries dental es además la principal causa de hospitalización infantil entre los cinco y nueve años. Estos datos reflejan el impacto del consumo excesivo de azúcar y alimentos ultraprocesados.

Las autoridades sostienen que la publicidad influye de forma directa en lo que comen los niños. Marca sus preferencias desde edades muy tempranas. También condiciona cuándo y cuánto consumen. Por eso, limitar estos anuncios es una herramienta clave de prevención.

Qué productos quedan afectados

La prohibición se aplica a 13 categorías de productos. Incluye refrescos, bebidas azucaradas, snacks, cereales con azúcar añadido, chocolatinas, helados, bollería, galletas, postres, yogures azucarados y algunos platos preparados. También se incluyen productos relacionados con pizzas y patatas listas para consumir.

Para decidir qué productos quedan fuera de la publicidad se utiliza una herramienta de puntuación nutricional. Evalúa el nivel de grasas saturadas, sal y azúcar. Esto permite que versiones más saludables puedan seguir anunciándose. Por ejemplo, la avena natural o ciertos mueslis sin azúcar no están afectados.

Un incentivo para reformular productos

La nueva norma también busca cambiar el comportamiento de la industria. Las marcas pueden seguir anunciando versiones más saludables de sus productos. Esto crea un incentivo real para reducir azúcar, sal y grasas en sus recetas.

Además, se permite la publicidad de marca. Empresas como McDonald’s o Cadbury pueden seguir apareciendo en televisión o en Internet. Eso sí, sin mostrar productos concretos con un perfil nutricional poco saludable. Esta estrategia ha llevado a muchas compañías a apostar por mensajes de marca y no de producto.

Obesidad infantil: impacto en el sistema de salud

La ministra de Sanidad, Ashley Dalton, ha explicado que la medida forma parte de una estrategia más amplia. El objetivo es pasar de un sistema que trata enfermedades a uno que las previene. Facilitar elecciones saludables es clave para aliviar la presión sobre el Servicio Nacional de Salud.

Organizaciones como la Alianza para la Salud y la Obesidad y Diabetes UK han aplaudido la decisión. Alertan de que la diabetes tipo 2 está aumentando entre los jóvenes. La obesidad es uno de sus principales factores de riesgo.

Un debate que continúa

No todos creen que la prohibición sea suficiente. Algunos expertos recuerdan que la educación nutricional y el acceso a alimentos sanos también son fundamentales. Otros señalan que parte de la inversión publicitaria se está trasladando a la publicidad exterior, lo que podría reducir el impacto de la norma.

Aun así, en el Reino Unido existe un amplio consenso. Limitar la promoción de comida poco saludable es un paso necesario. La nueva regulación sitúa la salud infantil por encima de los intereses comerciales y podría servir de ejemplo para otros países.

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