Abadejo, un pescado con carácter propio

Bacalao parece, pero ese pescado no es; ¿sabes de qué producto estamos hablando? Quizás, pero es posible que no te suene o que lo confundas con el ya mencionado bacalao: nos referimos al abadejo. Lo cierto es que se parecen bastante; incluso recuerda también a la panga. Pero es importante saber que no se trata del mismo pescado -de hecho, hay un famoso dicho finlandés que dice así: “el bacalao es dinero, el abadejo es comida”, lugar en el que el bacalao es un producto estrella-. En este artículo te hablaremos de las características principales del abadejo, así como algunas recetas con las que poder disfrutarlo de diferentes formas. ¡Vamos a por ello!

¿Cómo es el abadejo?

La verdad es que existe una razón por la que el abadejo se parece tanto al bacalao: los dos proceden de la misma familia, la de los gádidos. Es por eso que, en ocasiones, diferenciar uno de otro se convierte en una tarea complicada. Para no confundirlos, hay diversos aspectos en los que difieren; el principal y más visible es que una línea negra recorre el lateral del abadejo, línea que en el bacalao es blanca. Por otro lado, y quizás una de las mayores ventajas del primero es que, además de no tener casi escamas, también tiene muy pocas espinas, lo cual se agradece a la hora de comerlo.

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Abadejo con cilantro y limón, de Alcampo | Fuente: alcampo.es

De vientre claro pero tonalidades pardas en el dorso, se trata de un pescado blanco que tiene una piel tan fina que es indiferente si la retiras o no a la hora de consumirlo. Eso, sumado a que tiene una carne de lo más blanda y suave, hacen del abadejo una opción de lo más rica. Y no solo eso, sino que también es una elección saludable, ya que es bajo en grasa -de hecho, si se compara con su vecino el bacalao, contiene tres veces menos de calorías y grasas-. Bien es cierto que en cuanto a reputación y popularidad el bacalao se lleva la palma, pero eso no significa que la carne del abadejo no sea buena o que la relación calidad-precio sea de lo más competitiva.

Es importante tener en cuenta que existen distintas variedades de abadejo. En ese sentido, no se ha de confundir el abadejo con el abadejo de Alaska, porque son especies diferentes. El segundo es más pequeño y es común en el Mar de Bering -que se encuentra entre Chukotka, en Rusia, y Alaska, en Estados Unidos-.

¿Dónde encontrarlo y comprarlo?

Es un pez del norte y, además, frecuenta las zonas costeras cuando es más joven y se decanta por el mar abierto a medida que va creciendo. De esa manera, se puede encontrar en zonas como el Atlántico Norte; es decir, es común en lugares como Groenlandia, Noruega, Islandia….y el Golfo de Vizcaya. Sí, como lo lees: en el norte de la Península Ibérica habita este pescado tan curioso.

En cuanto a su comercialización, en España tiende a estar disponible durante todo el año, principalmente, en filetes sin espinas y sin piel. Supermercados como Alcampo -donde incluso te viene preparado con cilantro y limón-, lo venden en sus pescaderías. Sin embargo, también existe la posibilidad de comprarlo congelado -ya sea entero, en trozos o en rodajas-, e incluso hay zonas en las que se deseca para conservas

El abadejo en la cocina

Como dijimos antes, se trata de una opción rica… y versátil. Y es que el abadejo se puede cocinar a la plancha, asado, guisado… se señaló un poco más arriba que hay quien lo deseca, pero lo más común es consumirlo fresco. El hecho de que apenas tenga espinas y que su limpieza es rápida y sencilla, hacen de él una comida muy interesante para los más mayores pero también para los más pequeños, a los que el pescado no suele interesar demasiado.

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Abadejo, un pescado blanco muy parecido al bacalao | Fuente: delmaralplato.es

La textura del abadejo se asemeja bastante a la de la merluza, por lo que la forma de cocinarlo no dista mucho en uno y otro pescado. De esta manera, una de las formas más sencillas de sacarle partido al abadejo es, simplemente, rebozándolo en harina y friéndolo. Sin embargo, como hemos apuntado, acompañado con una salsa de tomate o marinera, guisado o como parte de una caldeirada gallega -con ajo, laurel, cebolla, patatas y pimentón dulce-, el resultado es exquisito y saludable.

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