¿Has oído hablar alguna vez del café torrefacto? Puede que no conozcas esta peculiaridad que de principios del siglo XX que se ha mantenido intacta en España hasta nuestros días. ¿Qué tiene que ver la posguerra en este país? ¿Por qué se sigue haciendo hoy en día? Descubre en este artículo sus secretos.

¿Cómo se hace?

El café torrefacto no es otra cosa que un medio de conservación. Este consiste en cubrir los granos de café con una capa de azúcar durante el tueste. La patente data de 1901 y su finalidad era preservarlo en una época en la que la tecnología era mucho más rudimentaria. Así pues, el resultado es un sabor en boca muy fuerte, denso y prolongado. Su final es amargo y con el doble de cafeína que el arábica.

granos de café/café torrefacto

granos de café/Fuente: Pixabay

Ahora bien, este brebaje dio lugar también al café mezcla. Entendemos por este al que se producía en la posguerra mezclando el torrefacto y el natural. El café era un bien escaso, por ello es que la costumbre consistía en mejorar algo el sabor del café torrefacto mezclándolo con natural.

¿Por qué se sigue produciendo el café torrefacto?

La razón principal esgrimida por los cafeteros es su producción barata. Se trata de un producto menos digestivo y de peor calidad debido a la variedad Robusta del café. Esta clase de café cuesta menos dinero, por lo que los productores no dudan en mantener los costes de producción bajos al emplear métodos de conservación económicos. Buscan el máximo beneficio al mínimo coste.

Los baristas de alto nivel, por su parte, lo describen como un atentado contra el café. Piden que deje de producirse. Hay quienes leo definen como cancerígeno. Sin embargo, la decisión de escogerlo es tuya.

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