La incorporación de Fèlix Massana Ràfols eleva a 24 el número de bodegas de la marca colectiva, que continúa creciendo alrededor de un modelo basado en el territorio, la viticultura ecológica, la elaboración propia y las largas crianzas.
Corpinnat sigue ampliando su presencia en el Penedès. La marca colectiva ha incorporado a Fèlix Massana Ràfols, una bodega familiar de Sant Pau d’Ordal con cuatro generaciones vinculadas al cultivo de la vid. Con su entrada, el proyecto alcanza ya las 24 bodegas asociadas.
La incorporación no es automática. Fèlix Massana Ràfols ha tenido que superar un proceso de auditoría y certificación realizado por Bureau Veritas para acreditar el cumplimiento de los requisitos establecidos por Corpinnat.
Entre ellos se encuentra haber practicado viticultura ecológica durante los últimos tres años, además de superar controles relacionados con el proceso de elaboración de los espumosos, evaluaciones sensoriales y catas de los vinos base.
Cuatro generaciones vinculadas al viñedo
Aunque la bodega comenzó su actividad en 2001, la relación de la familia Massana con la viña se remonta cuatro generaciones atrás.
El proyecto está liderado por Fèlix Massana y Cristina Castillo, junto a sus hijas Marta y Júlia. Sus viñedos se encuentran en Sant Pau d’Ordal, rodeados de bosques y asentados sobre suelos calcáreos.
La explotación dispone de algo más de 18 hectáreas de viñedo y produce alrededor de 20.000 botellas anuales, principalmente de vino espumoso.
Su incorporación supone también un nuevo paso en el crecimiento experimentado por Corpinnat durante los últimos meses. Después de la entrada de Juvé & Camps y posteriormente Mas Vilella, Fèlix Massana Ràfols se convierte ahora en la bodega número 24.
Más que una marca de vinos espumosos
Creada en 2018, Corpinnat nació con el objetivo de identificar grandes vinos espumosos elaborados en el corazón del Penedès bajo unos criterios comunes.
Su modelo exige trabajar con uva ecológica certificada y vendimiada a mano, elaborar íntegramente los vinos en la propiedad y apostar por largas crianzas. También incorpora compromisos relacionados con las variedades históricas, la vinculación a viñedos propios o mediante contratos de larga duración y unos precios que reconozcan el trabajo de los viticultores.
La incorporación de nuevas bodegas permite observar, por tanto, algo más que el crecimiento de una marca. Refleja también el avance de una determinada manera de entender el vino: vincular calidad, origen, sostenibilidad y viabilidad económica del territorio.
Corpinnat cerró 2025 con una facturación conjunta de 34 millones de euros, un 27% más que el año anterior, mientras que las ventas alcanzaron los tres millones de botellas, con un crecimiento interanual del 34%.
La llegada de Fèlix Massana Ràfols refuerza ahora esa evolución y evidencia cómo el Penedès continúa buscando modelos capaces de convertir el territorio, el viñedo y la identidad propia en elementos de diferenciación.




