Cataluña suma un nuevo nombre a su patrimonio gastronómico protegido. La Comisión Europea ha aprobado el registro del Pernil Cerretà como Indicación Geográfica Protegida (IGP), un reconocimiento que sitúa este tradicional jamón curado catalán dentro del mapa europeo de productos vinculados a su territorio. La inscripción se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el 4 de agosto de 2026.
Un jamón con personalidad propia
El Pernil Cerretà se elabora a partir de la extremidad posterior de cerdos de capa blanca, no ibéricos. Su personalidad gastronómica viene marcada por tres características: la utilización de pimienta, una curación en seco y la ausencia de ahumado.
El periodo de maduración es de al menos siete meses para las piezas deshuesadas y nueve meses para las que conservan el hueso. Durante el proceso, la combinación de sal, pimienta, pérdida progresiva de humedad y control de la maduración termina definiendo un jamón de sabor suavemente salado, notas especiadas y umami.
La pimienta es precisamente uno de sus grandes signos de identidad. No funciona únicamente como condimento, sino que forma parte del saber hacer que diferencia históricamente este jamón de otros productos curados.
Del Pirineo a la protección europea
La historia constituye otro de los grandes valores del Pernil Cerretà. Su nombre remite a la antigua Cerretania, territorio de los Pirineos orientales vinculado a los cerretanos. Existen referencias históricas antiguas sobre la reputación de los jamones procedentes de esta zona, aunque el producto actual es el resultado de una tradición que ha evolucionado durante siglos.
Durante el siglo XX, el conocimiento de los pequeños elaboradores pasó progresivamente a la industria cárnica catalana. La tecnología permitió mejorar los controles y procesos productivos, pero se conservaron principios tradicionales como la curación sin humo y el empleo característico de pimienta.
Un reconocimiento que protege territorio y tradición
La nueva IGP supone bastante más que añadir un sello europeo a una etiqueta. Protege el nombre Pernil Cerretà, establece unas condiciones concretas de elaboración y refuerza la vinculación entre producto, territorio y conocimiento gastronómico.
Con su incorporación, Cataluña alcanza ya las 13 Indicaciones Geográficas Protegidas, que se suman a sus 12 Denominaciones de Origen Protegidas.
Para el Pernil Cerretà comienza ahora otro desafío: aprovechar el reconocimiento europeo para ganar presencia en restauración y comercios especializados. Porque detrás de esta nueva IGP hay algo especialmente valioso en gastronomía: un producto con identidad propia que convierte una técnica de conservación tradicional en patrimonio y oportunidad de futuro.




