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Los ganaderos pueden quedarse sin pienso

Los ganaderos españoles ya tienen miedo de quedarse sin pienso. ¿Por qué? Pues porque la invasión rusa de Ucrania ha detenido el comercio de cereales con estos dos grandes productores. ¿Cómo de preparada está España para garantizar su soberanía alimentaria? ¿Cuánto tiempo nos queda hasta que escasee? Veámoslo.

¿Puede España quedarse sin pienso?

El descalabro geoeconómico que supone la guerra en Ucrania amenaza la soberanía alimentaria de los europeos. Como ya comprobamos en otro artículo, Ucrania es el granero de Europa y Rusia el del mundo. Esto implica que los precios del girasol y del trigo han aumentado los últimos días. La subida ha tenido lugar también en los cereales que empleamos como pienso, lo cual es muy preocupante.

Durante las dos últimas semanas el precio de este ha ascendido un 16%. Se trata de un encarecimiento vertiginoso y se prevé que continue. La cifra anterior resulta signifiactiva ya que el aumento venía ocurriendo durante unos meses. De junio a febrero los precios del pienso aumentaron un 20%, llegando a los 400 euros la tonelada. Por eso resulta preocupante que en tan solo dos semanas haya podido escalar tanto y que la tonelada ya cueste 500.

 

vacas locas/pienso
España necesita importar pienso para cubrir su demanda/Fuente: Pixabay

¿Cuánto nos queda?

Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) asegura que de momento no tenemos problemas de suministro. El meollo es que solo queda pienso para cubrir las necesidades hasta finales de abril. Qué ocurrirá en mayo es una incógnita. Desconocen si el comercio con Rusia y Ucrania se habrá retomado ya que nadie puede prever la situación bélica para entonces. La asociación valora otros proveedores como Argentina y EE.UU. Sin embargo estos cuentan con la desventaja de una menor producción debido a la sequía.

Esta asociación quiere que la U.E. tome medidas inmediatas de cara a la nueva siembra de cereal en España. La sequía que vivimos dificulta esta tarea, por lo que su prioridad a corto plazo es la apertura a nuevos mercados. Queda vista, pues, la importancia de garantizar nuestra soberanía alimentaria. La escasez de pienso se traducirá en un aumento del coste tanto de la carne como de los huevos y los lácteos. ¿Nos dirigimos a una reducción forzada de su consumo?

 

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