Cultivo de girasol en España, en peligro

Es una de las plantas más bonitas y simpáticas que existen. Podemos enorgullecernos de ser el tercer país de Europa con mayor superficie de campos pintados de amarillo, tras Rumanía y Bulgaria. Sin embargo, el cultivo de girasol en España está amenazado por varias razones que lastran su devenir para los próximos años. La sequía cada vez más arraigada a nuestros terrenos agrícolas influye en esta plantación, principalmente de secano, de la que se obtiene aceite, pero también pipas. A continuación te contamos todo sobre el momento que vive uno de los vegetales más representativos de nuestra geografía, que se puede ver en muchos campos de la Península Ibérica.

Origen norteamericano de la planta

Aunque, a día de hoy, ya está presente en numerosos países del continente europeo y asiático e incluso Sudáfrica, la planta Helianthus annuus es originaria de América del Norte. Concretamente al suroeste del territorio estadounidense, los girasoles lograron domesticarse unos cinco mil años atrás, aunque otras fuentes sitúan este hecho en México. En cualquier caso, el cultivo de girasol en España comenzó a ser realidad en 1514, pues en el siglo XVI, los conquistadores lo trajeron desde tierras americanas.

Su adaptación a nuestro país fue realmente sencilla, pues la planta requiere un entorno natural en el que los rayos solares penetren con fuerza. Además, necesita estar resguardada de fuertes vientos. Otras condiciones ideales para su buen crecimiento y desarrollo tienen que ver con la casi inexistente humedad, pero sí algo de precipitaciones. A fecha actual, en España se reparten los campos de girasoles desde el norte hasta el sur peninsular. Eso sí, las mayores extensiones están en Andalucía, Castilla La-Mancha y Castilla y León.

El cultivo de girasol en España, amenazado

Esa última comunidad autónoma citada lidera ahora tanto en superficie como en número de productores. Logra este primer puesto nacional después de la bajada importante en territorio andaluz que sufrieron las plantaciones, muchas perdidas. En total, unas 700.000 hectáreas hay en la Península Ibérica. Algunos de sus paisajes más mágicos que puedes contemplar están en la provincia de Sevilla, a pesar de haber reducido su cosecha. La escasez de lluvias han ido haciendo mella en el cultivo de girasol en España, más pronunciada en tierras sureñas. Aunque la belleza de tal vegetal llega incluso a Galicia (en pequeñas extensiones), lo peor es que está cada vez más amenazado.

Y entre los culpables está la climatología, concretamente la sequía, pues solo el 11 % de la extensión sembrada es de regadío. A ese aspecto negativo se suman otros factores como la alta temperatura (olas de calor frecuentes) o las enfermedades que afectan a la planta. Pero más allá de estas condiciones imposibles de controlar por parte de los agricultores, existen otras vinculadas al mercado y a las autoridades competentes.

Del descontrol con el aceite a la pipa ucraniana

El etiquetado poco controlado de la procedencia de los aceites de girasol supone otra traba al que es originario del campo español y podría tener un precio acorde a su calidad. Mientras que el otro producto resultante de esta oleaginosa (la pipa) también sufre las consecuencias de la importación de dicho alimento desde Europa del Este, especialmente de Ucrania. Con pipas llegadas al mercado nacional de países como Rusia o Argentina también, la devaluación de su precio es una losa muy pesada.

girasoles planta

Girasol

La historia se repite, al igual que sucede con otros productos agrícolas: no se cubren costes de producción. Los consumidores no saben con certeza qué aceite de girasol están tomando y compran a precios más bajos las pipas extranjeras. Además, el gobierno español no da ayudas fiscales suficientes a un sector que acumula resultados nefastos frecuentes en los últimos años. En muchos casos, ya han terminado con el abandono del cultivo de girasol en España. Sobre todo, en el sur.

En este momento y con esas circunstancias, el futuro pinta más negro que dorado y próspero. Las empresas agrícolas se están esforzando por concentrar la oferta, ahorrar costes e innovar. Para esta última tarea, se buscan nuevas variedades de semillas híbridas que puedan beneficiar a los agricultores. Ofreciendo una planta más resistente y sana, así como permitiendo que las pipas retengan más aceite.

cultivo de girasol en España

Campo de girasoles

En conclusión, el devenir del cultivo de girasol en España pasa por la investigación, mientras la oleaginosa más tradicional se sigue dejando perder en amplias hectáreas. Es la única salida a una amenaza cada vez más presente y que transforma los bellos campos teñidos de amarillo en grises escenarios de esas épocas proliferas del pasado.