Hablar de La Fageda es hablar de yogures, postres y helados de calidad. Pero también es hablar de un modelo empresarial que ha convertido la inclusión social en el eje de su actividad. Mientras muchas compañías miden su éxito únicamente por las ventas o los beneficios, la cooperativa catalana ha demostrado que es posible crecer económicamente sin perder de vista su compromiso con las personas.
Los resultados de 2025 lo confirman. La Fageda incrementó un 23 % sus ingresos y alcanzó una facturación de 39 millones de euros, impulsada por la buena evolución de sus productos y por una creciente confianza de los consumidores. Sin embargo, la cifra que mejor resume su modelo no aparece en la cuenta de resultados. Según el cálculo del Valor Social Integrado (VSI), la entidad generó 73,4 millones de euros de valor social, un 12 % más que el año anterior.
Mucho más que una fábrica de yogures
La historia de La Fageda siempre ha sido diferente. Nació para ofrecer oportunidades laborales a personas con discapacidad intelectual, trastornos de salud mental o en riesgo de exclusión social. La producción alimentaria nunca fue un fin en sí mismo, sino la herramienta para construir un proyecto social sostenible.
Hoy esa filosofía continúa plenamente vigente. A cierre de 2025, 852 personas estaban vinculadas al proyecto y más de 470 contaban con un contrato laboral, de las cuales una parte muy significativa pertenecía a colectivos vulnerables.
El resultado demuestra que la actividad económica puede convertirse en un instrumento de integración cuando el propósito empresarial se sitúa al mismo nivel que la rentabilidad.
¿Qué significa generar valor social?
Uno de los aspectos más innovadores del modelo de La Fageda es la utilización del Valor Social Integrado (VSI), una metodología que permite calcular el impacto económico y social de una organización.
Este sistema no solo contabiliza salarios, impuestos o compras a proveedores. También incorpora beneficios que habitualmente no aparecen en una cuenta de resultados: la mejora de la autonomía de las personas atendidas, el apoyo que reciben sus familias, la reducción del gasto público en prestaciones sociales o la contribución a una sociedad más inclusiva.
Los datos hablan por sí solos. Por cada euro público recibido, La Fageda genera más de 13 euros de retorno para la sociedad, una cifra que refleja el impacto de un modelo empresarial donde la actividad económica está al servicio de las personas.
La alimentación como motor de transformación
El crecimiento de La Fageda también demuestra que los consumidores valoran cada vez más las marcas con propósito. Más de 2,5 millones de personas consumen sus productos en Cataluña y durante 2025 la entidad produjo el equivalente a 108 millones de yogures y postres, consolidándose como uno de los referentes del sector lácteo catalán.
Pero detrás de cada yogur hay mucho más que leche y fermentos. Hay empleo, formación, acompañamiento y oportunidades para personas que, en muchos casos, tendrían grandes dificultades para acceder al mercado laboral ordinario.
La Fageda : un modelo social que inspira al sector alimentario
En un momento en el que la sostenibilidad se ha convertido en un factor estratégico para la industria alimentaria, La Fageda demuestra que la responsabilidad empresarial puede medirse con datos y traducirse en resultados tangibles.
Su crecimiento económico y su impacto social no compiten entre sí; se complementan. Esa combinación explica por qué La Fageda se ha convertido en mucho más que una marca de alimentación. Es un ejemplo de cómo una empresa puede generar riqueza, empleo e inclusión al mismo tiempo.
Quizá ese sea el mayor legado del proyecto: demostrar que el verdadero valor de un alimento no solo está en su calidad o en sus ventas, sino también en la capacidad de mejorar la vida de las personas que lo hacen posible.




