Inicio Actualidad Los españoles compran menos frutas y hortalizas: el consumo cae un 2,8%

Los españoles compran menos frutas y hortalizas: el consumo cae un 2,8%

Frutas y verduras constituyen uno de los pilares de la dieta mediterránea, pero su presencia en la cesta de la compra vuelve a retroceder. Los hogares españoles consumieron un 2,8% menos de frutas y hortalizas frescas durante el primer semestre de 2026. Una caída que resulta especialmente significativa porque llega después de la ligera recuperación registrada el pasado año y confirma las dificultades para recuperar el consumo doméstico de estos alimentos.

Los españoles compramos menos frutas y hortalizas. Entre enero y junio de 2026, el consumo doméstico de frutas, hortalizas y patatas frescas alcanzó los 3.254 millones de kilos, frente a los 3.347 millones del mismo periodo de 2025. Son 93 millones de kilos menos en apenas seis meses.

El descenso, según los datos del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación procesados por FEPEX, alcanza el 2,8%.

Sin embargo, la evolución del gasto cuenta otra historia. Los hogares desembolsaron 7.662 millones de euros, apenas un 0,4% menos que un año antes. Es decir, se reduce considerablemente más la cantidad que llega a nuestras cocinas que el dinero que destinamos a comprarla.

La fruta pierde terreno en la cesta de la compra

La caída resulta especialmente visible en la fruta fresca. Durante el primer semestre se consumieron 1.741 millones de kilos, un 3,3% menos que un año antes. El gasto descendió en menor medida, un 1,8%, hasta los 4.246 millones de euros, mientras que el precio medio aumentó un 1,6%, situándose en 2,44 euros el kilo.

Algunas de las frutas más habituales en los hogares españoles protagonizan importantes retrocesos.

El consumo de fresas cayó un 9,1%; las manzanas, un 8,9%; las naranjas, un 8,6%, y las mandarinas, un 7,4%. También compramos menos limones (-6,8%), peras (-4,2%) y plátanos (-4%).

No todas las frutas, sin embargo, siguieron el mismo camino. El albaricoque protagonizó uno de los mayores incrementos, con un 23,3% más de consumo, seguido de las cerezas (+18,8%), uvas (+14,1%) y ciruelas (+10,3%). Sandías y melocotones también registraron crecimientos cercanos al 10%.

Un comportamiento desigual que demuestra que el consumidor no está abandonando de forma uniforme la categoría, sino modificando también sus preferencias.

Menos hortalizas, pero una factura mayor

El comportamiento de las hortalizas frescas resulta aún más revelador.

Los hogares adquirieron 1.110 millones de kilos, un 2,6% menos que en el primer semestre de 2025. Sin embargo, el gasto aumentó un 2,9%, hasta los 2.946 millones de euros.

La explicación se encuentra en buena medida en el precio: el coste medio de las hortalizas alcanzó los 2,65 euros por kilo, un 5,7% más.

También retroceden productos profundamente arraigados en nuestra cocina cotidiana. El consumo de tomate, la hortaliza con mayor presencia en los hogares, cayó un 1,7%, hasta los 247 millones de kilos. Compramos además menos cebollas (-2,3%), lechugas, escarolas y endibias (-3,7%), judías verdes (-5%) y, especialmente, coles (-8,9%).

El pimiento constituye una de las pocas excepciones, con un ligero crecimiento del 0,6%.

Una recuperación que apenas duró un año

Los datos adquieren mayor relevancia al observar la evolución reciente. En 2025, el consumo doméstico de frutas y hortalizas había conseguido crecer un 1% respecto al año anterior, hasta alcanzar los 6.952 millones de kilos.

Aquella recuperación parece haber sido un paréntesis dentro de una tendencia de fondo descendente.

Y ahí reside quizás el aspecto más preocupante. España dispone de una extraordinaria producción hortofrutícola y presume internacionalmente de dieta mediterránea, pero frutas y verduras encuentran cada vez mayores dificultades para conservar su protagonismo en la alimentación doméstica.

FEPEX considera necesario reforzar las campañas de promoción y, especialmente, la educación alimentaria para recuperar su presencia en la dieta.

Porque detrás de estos porcentajes existe una cuestión que va mucho más allá de las estadísticas del supermercado. Que un país productor de frutas y hortalizas consuma cada vez menos producto fresco debería hacernos reflexionar sobre cómo está cambiando nuestra manera de comprar, cocinar y comer.

 

 

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