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La hostelería se despide de las monodosis

El clásico sobre de azúcar junto al café, las monodosis de kétchup o los pequeños envases de aceite empiezan a formar parte del pasado en la hostelería europea. La Unión Europea ha puesto fecha a uno de los cambios más importantes en materia de sostenibilidad y reducción de residuos dentro del canal horeca: la eliminación progresiva de los envases monodosis de un solo uso.

El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) obligará a bares, cafeterías, restaurantes y hoteles a replantear muchos de sus formatos tradicionales de servicio. El objetivo es claro: reducir la enorme cantidad de residuos generados por millones de pequeños envases utilizados diariamente en el consumo en sala.

Mucho más que quitar sobres de azúcar

La medida afectará a productos habituales como azúcar, sal, kétchup, mayonesa, mantequilla, mermeladas, aceite o leche para el café cuando el consumo se realice dentro del establecimiento. El sector deberá sustituir estos formatos por alternativas reutilizables, dispensadores recargables o envases colectivos.

Aunque parte del sector observa la normativa con preocupación por el incremento de costes operativos y logísticos, otros profesionales consideran que puede convertirse en una oportunidad para modernizar la experiencia gastronómica y reforzar la imagen sostenible del negocio.

El fin de las monodosis: un nuevo modelo de hostelería

La restauración lleva años enfrentándose a una creciente presión relacionada con la sostenibilidad, el desperdicio alimentario y la gestión de residuos. La desaparición de las monodosis acelera una transición hacia modelos más responsables y alineados con las nuevas exigencias del consumidor.

Además, esta transformación llega en un momento donde el cliente valora cada vez más aspectos como la reducción de plásticos, el consumo responsable y la coherencia medioambiental de las marcas gastronómicas.

El gran reto: adaptar la operativa

La eliminación de las monodosis no será únicamente un cambio visual en las mesas. También obligará a modificar procesos internos, sistemas de higiene, reposición y servicio en sala.

Muchos establecimientos ya estudian soluciones como aceiteras rellenables, dispensadores inteligentes o formatos reutilizables que permitan mantener la comodidad sin renunciar a la normativa ni a la experiencia del cliente.

La hostelería europea entra así en una nueva etapa donde sostenibilidad, eficiencia y experiencia gastronómica deberán convivir más que nunca. El fin de las monodosis marca el inicio de una restauración más consciente, pero también más exigente a nivel operativo.

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