La Unesco ha incluido los modos de producción del Queso Minas Artesanal en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Un reconocimiento histórico. Es la primera vez que un alimento brasileño alcanza esta distinción.
Un patrimonio que no se come, se transmite
La Unesco no premia un producto aislado. Reconoce los saberes, gestos y prácticas humanas que dan forma al queso.
El valor está en el “saber hacer”. En la memoria colectiva. En la agricultura familiar.
Desde 2008, estos métodos ya eran Patrimonio Cultural de Brasil. Ahora, el mundo los mira.
Tres siglos de historia en cada queso
El Queijo Minas Artesanal se elabora desde el siglo XVIII, en el corazón de Minas Gerais.
Nació en la época colonial, cuando la región era uno de los grandes centros de extracción de oro. Las técnicas europeas de queso se adaptaron al territorio, al clima y a los recursos locales.
Hoy, más de 9.000 pequeños productores elaboran este queso en 106 municipios. Siempre en pequeñas explotaciones familiares. Siempre con identidad local.
Leche cruda, fermentos vivos y territorio
Este queso se produce con leche cruda de vaca, cuajo natural y fermentos autóctonos conocidos como pingo.
La microbiota local es la protagonista. No se estandariza. No se replica.
El proceso incluye:
- Coagulación de la leche
- Corte y desuerado de la cuajada
- Prensado y salado
- Maduración mínima de 17 a 22 días, según la región
Cada variedad refleja su origen. Canastra, Serro y otras zonas imprimen carácter propio. Eso es terroir en estado puro.
Queijo Minas :Un queso vivo y cambiante
El Queijo Minas Artesanal no es uniforme.
Cambia con las estaciones. Con la alimentación del ganado. Con el clima. Incluso con las manos del productor.
Es un queso “cru-cru”. Leche cruda y fermentos crudos.
Un alimento vivo, profundamente ligado a su entorno natural y cultural.
Gastronomía, cultura y futuro
Para la ministra de Cultura de Brasil, Margareth Menezes, este reconocimiento es una forma de preservar la sabiduría del pueblo.
También es una herramienta para proteger la agricultura familiar y proyectar la gastronomía brasileña al mundo.
El Queijo Minas Artesanal se une así a otros patrimonios culinarios reconocidos por la Unesco, como la pizza napolitana o el ceviche peruano.
Un queso que no solo alimenta. Cuenta la historia de Brasil en cada bocado.




