La cocina mediterránea es una de las más reconocidas del mundo. Se asocia a la salud, al sabor y a una forma de vivir ligada al territorio. Sin embargo, pocas veces se pone el foco en quienes han sostenido este legado durante generaciones. Mediterránea, de Anastasia Miari, lo hace con sensibilidad, rigor y una mirada profundamente humana.
Publicado por Cinco Tintas, este libro reúne recetas tradicionales de abuelas de Francia, Grecia, Italia y España, además de cocinas del Levante, el norte de África y los Balcanes. No es solo un recetario. Es un retrato coral de la cuenca mediterránea a través de las mujeres que han cocinado toda su vida para alimentar a los suyos.
Cada receta está vinculada a una historia personal. Aparecen platos como la ternera guisada con orzo al estilo griego, una lasaña italiana elaborada con paciencia, garbanzos a la tunecina, pasta turca rellena de cordero con yogur o una tarta de limón española. Preparaciones sencillas en apariencia, pero cargadas de memoria, identidad y saber acumulado.
Cocina mediterránea, honestidad y sostenibilidad
Uno de los grandes valores de Mediterránea es su honestidad. Lejos de idealizar, muestra una cocina nacida de la necesidad y del aprovechamiento. Muchas recetas son naturalmente vegetarianas y la carne aparece como lo hacía tradicionalmente: en celebraciones o momentos especiales. Esta visión conecta de forma directa con debates actuales sobre sostenibilidad, consumo responsable y respeto por los recursos.
Las fotografías, tomadas en las propias casas de las protagonistas, refuerzan esa autenticidad. Cocinas reales, vajillas heredadas, mesas gastadas y la luz natural de cada región acompañan a los platos. El resultado es una obra cercana, cálida y profundamente veraz.
Tras el éxito de Yiayia, Anastasia Miari consolida con Mediterránea un proyecto que va más allá de la gastronomía. El libro reivindica la transmisión oral, el valor del tiempo y el papel fundamental de las abuelas como guardianas de la cultura culinaria. Un homenaje necesario a una forma de cocinar —y de vivir— que sigue marcando el presente.




