¿Queso fundido o para fundir? Diferencias

Dentro de un sándwich mixto y también en esas jugosas hamburguesas junto a los otros elementos habituales, el queso fundido o para fundir es un imprescindible. Pero, ¿sabes realmente que ambos no son lo mismo aunque puedas utilizarlo en esos contextos? El primero se suele usar en países como Francia o Suiza para conseguir las famosas fuentes donde remojar cualquier tipo de carne u otro manjar. Sin embargo, es muy común no distinguirlos a la hora de nombrarlos. En este artículo te vamos a desgranar cada detalle que convierte en diferente a unos y otros. Tipos e ingredientes juegan su papel.

¿Qué nos dice la ley respecto al tema?

Lo primero que debemos tener claro es que para que un producto sea considerado queso fundido debe tener de esta materia prima, al menos, el 50 %. Si no es así, simplemente hablamos de un lácteo con otros ingredientes. Y en lo que respecta a dicho producto, la ley lo describe como el “obtenido por molturación, mezcla, fusión y emulsión, de una o más variedades de queso con o sin adición de leche, productos lácteos y otros productos alimenticios”. Otra cuestión reside en lo que indique el paquete: si solo se menciona una variedad de queso, esa debe representar el 75 % del total, siendo el restante de variedades similares.

queso fundido o para fundir

El etiquetado importa

Siguiendo esa línea, es importante fijarnos en las etiquetas, ya que el queso fundido o para fundir se suele recoger bajo varios distintivos o denominaciones. Así, existe el comercializado en lonchas, el que tiene forma de ‘triangulitos‘ dentro de una caja circular y también algunos presentados tras haber sido rallados. Con algún que otro formato de presentación más, todos estos productos pertenecen a ese cupo.

Los más ‘turófilos’ seguro saben diferenciar el sabor de cada uno. Hablamos de quesos fundidos y, por lo tanto, así debe figurar en el paquete, si se sigue lo que marca la ley. Luego cabe la posibilidad de que el fabricante incorpore la coletilla “para untar” o “extender”, aunque solo si un fragmento seco ocupa el 30 % del total. Pero lo verdaderamente clave en estos productos son sus ingredientes, así que vamos a fijarnos en cada uno de ellos dentro de la típica tabla.

Dado que su composición puede variar mucho, conviene echar el ojo y lo primero que destaca de estos alimentos lácteos es su gran aporte energético. Un queso fundido extragraso tiene más del 60 % de grasas, suponiendo un enorme peso calórico. Lo que viene siendo más de 30 gramos por cada 100 de producto.

Luego está el tema de la sal, que puede alcanzar hasta los 935 miligramos en ciertos casos. Aunque lo común es que tenga 2,3 gramos, una cifra peligrosa para personas con hipertensión o diabetes. Por

último, cabe recordar algo más positivo: las proteínas. Con cantidades muy variables, unos pueden tener solo 9 gramos mientras otros más de 15, según la variedad y su origen animal.

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Queso en lonchas Hacendado / Foto: montesinos.es

¿Cómo se elabora el queso fundido o para fundir?

Normalmente, se trituran trozos de la materia prima como tal para obtener queso fundido o para fundir. Después, se le sueñe añadir ácido fosfórico o fosfatos, además de especias, condimentos, colorantes y edulcorantes. Todo esto para sabor e incluso mayor tiempo de conservación sin caducarse. Tras la mezcla de todos esos elementos troceados, se somete al calor hasta que se forme una masa emulsionada. En este último proceso entra en juego la temperatura, la velocidad e incluso el tiempo para que resulte uno u otro queso. Ese que ya en el plano culinario puede servir para derretir, gratinar, untar o tomar directamente como se vende.

queso cheddar

Cheddar / Foto: quesos.es

Usos culinarios y tipos

Venga en el formato que venga, este producto podemos emplearlo en multitud de recetas y algunas de ellas, de cocina de aprovechamiento. Por ejemplo, para preparar quesadillas. Otros usos pasan por tartas, servir de complemento para un rico puré de patatas o incorporarlo en unos deliciosos macarrones o espaguetis con tomate. Al final, aquí manda la creatividad, pero también la composición y consistencia que tenga el queso fundido o para fundir. Los habituales del supermercado son el Cheddar, Parmigiano, Emmental, Romano e incluso el queso azul. ¿Cuál es el que más te gusta de todos estos? ¿Nos propones alguna preparación más original o diferente con este alimento para ‘turófilos’?