El romero, una planta aromática esencial

Para muchos el romero es la planta aromática que cuando se utiliza en recetas y elaboraciones les transporta al sabor mediterráneo. Esta planta arbustiva de hojas verdes y perennes es resistente como lo son sus aromas en cada uno de los platos en los que forma parte. Una planta aromática con muchas propiedades medicinales que es un condimento excelente para multitud de platos de nuestra gastronomía.

Usos del romero en la cocina

Es posible que nos recuerde a otras plantas con su olor característico de monte mediterráneo. Sus aromas y sabores pueden transportarnos a un bosque con plantas como el pino, la lavanda, el laurel y el tomillo. El romero es una planta aromática importante en nuestra cocina de la que utilizamos sus hojas o tallos, aunque estén en flor. Es allí donde se concentran sus aromas. Estos acompañan y potencian el sabor de los alimentos principales de la elaboración.

El romero es la planta aromática que acompaña elaboraciones de carnes, verduras y pescados. Se puede emplear en el horno, en la sartén, en la parrilla… Además vale para la elaboración de guisos, adobos, horneados, marinados, papillote… Se utilizan sus hojas o ramas aunque también podemos encontrarlo en forma de polvo en el mercado. Combina muy bien con otras muchas especias, ingredientes y plantas aromáticas como la cebolla, el ajo, el laurel, la pimienta , el tomillo etc.

Planta de romero. Foto:Pixabay

Planta de romero. Foto:Pixabay

Su conservación es sencilla, se pueden conservar sus hojas secas o bien congelarlo previamente lavado. Otra  forma de preservarlo y también administrarlo es mezclado con sal (donde podemos añadir alguna otra especia o planta aromática).

El romero, la planta mágica

Por su infinidad de propiedades el romero es considerada como una planta mágica, ya en las épocas de la peste se utilizaba para purificar el aire. Es una planta con muchos beneficios. En las elaboraciones gastronómica ayuda a disminuir la generación de gases, es un gran estimulante para mejorar la digestión y activar la función biliar.

Además del uso en la gastronomía se pueden preparar ungüentos, infusiones  y maceraciones con alcohol o aceites. Todo ello para utilizar de forma tópica para infecciones, inflamaciones y reumatismo.

 

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