El Hierro, alma y esencia en destino volcánico

Entre la lava de El Hierro surge la viticultura heroica, característica que también se podría decir de los herreños por su lucha contra los elementos. La isla tiene sabor a los únicos quesos que se ahúman con “tunera”, a quesadillas y a las lapas de un mar bravo. Es pequeña (de 30 kilómetros de una punta a otra), abrupta, de elevada altitud y con la mayor densidad de volcanes. Esta isla, la más joven de Canarias, ha estado marcada por su aislamiento y la escasez de agua. Todo ello ha hecho que siga siendo de los herreños y no de los turistas.

La sabina torcida debido al viento, como la que se puede ver en El Sabinar, es el símbolo de adaptación de los herreños. En El Hierro hasta los años 70 no tenían electricidad ni carreteras. Pero ese viento, al chocar con sus cumbres altas -la mayor, el Pico de Malpaso, que tiene 1.501 metros- es también el que produce vida en forma de agua a través de las nubes. Antiguamente todas las casas tenían aljibes para recoger esa agua. En la actualidad se siguen utilizando para regar, así como para el ganado: las cabras, ovejas y vacas, los animales que habitan la isla.

El Hierro-Foto: Mónica Uriel

El Hierro / Foto: Mónica Uriel

El agua, la riqueza conseguida

Los herreños padecieron mucha sed sin saber que tenían agua en la isla hasta que en los años 60 construyeron una galería. Esta penetra en un acantilado y la extrae de un acuífero subterráneo. El Pozo de los Padrones, en el Valle de la Frontera, sigue siendo hoy el principal proveedor de agua de la isla, que el visitante puede catar en este lugar. En la actualidad la desalinizadora alimentada por el parque eólico da la tranquilidad a una isla que, además, quiere ser la más sostenible de España.

Sabina. Foto: Mónica uriel

Sabina. Foto: Mónica uriel

Se dice que antiguamente era más difícil tener agua que vino. En este municipio, sobre una plataforma de lava, destacan los invernaderos de plátano y de piña tropical, fruta de la que esta isla es la mayor productora de Canarias. El avance de estos cultivos coincide con el retroceso de las viñas. Este valle del Golfo llegó a producir 2 millones de kilos de uva hace un siglo. Ahora se encuentra en mínimos históricos (alrededor de 250.000 kilos). Para contemplar el valle del Golfo y cómo sus paredes caen al mar está el restaurante Mirador de la Peña, diseñado por César Manrique.

Mirador dela Peña. Foto: Mónica uriel

Mirador dela Peña / Foto: Mónica Uriel

Los vinos de El Hierro

En este mismo municipio se encuentra la Casa del Aguardiente, que alberga el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de El Hierro, donde se ofrece información y catas de estos vinos tan diferentes. Solo el 5% de los vinos de la Unión Europea son, como estos, de viticultura heroica (la que se realiza a una altitud media de más de 500 metros, con una inclinación mayor al 30% o con el viñedo en terrazas).

Vinos D.O El Hierro. Foto:AMN

Vinos D.O El Hierro / Foto: AMN

La gran cantidad de horas de sol –El Hierro es el último lugar de Europa donde se pone- confiere a la uva una vocación alcohólica. Al ser prefiloxéricas (el suelo volcánico permitió que no se desarrollase la filoxera) todas las viñas están plantadas en pie franco. La mayoría tienen un rendimiento bajo, con una recogida a mano y una explotación que no obedece a la lógica empresarial.

El vijariego blanco es la variedad más típica de El Hierro. “Por su acidez marcada, cualquier cosa que comas con el vijariego, ya sea cordero, cabrito o quesos, te lo marca”, nos cuenta Alfredo Hernández, técnico de la D.O. Los vinos de la isla “son diferentes, rompen los esquemas a los catadores”, dice y pone como ejemplo de originalidad la mezcla de vijariego blanco con Baboso blanco. Por otro lado, advierte de la pérdida de hectáreas de viñedos: de las 196 hectáreas que había en el año 2000 se ha pasado a las 116 actuales. Los viñedos están en nanoterrenos, nanobodegas, minifundios al extremo.

Viña D.O El Hierro Foto: AMN

Viña D.O El Hierro Foto: AMN

Elysar, la bodega premiada

Una de las 14 bodegas de El Hierro es Elysar.  Con solo seis años de vida su Tinto Lajiales Herreños se alzó con el Bacchus de Plata en 2018 y el Gran Malpaso Blanco Seco obtuvo el Bacchus de plata en 2019. Su propietario, Ambrosio Martín, comenzó a hacer vino después de que la crisis le sacase del sector de la construcción. A modo de cubas tiene tanques reciclados de transporte de leche. De aquí salen seis tipos de vinos, 20.000 botellas en total, un millar de ellas de Baboso. “El Baboso está fuera del abanico de los sabores normales”, nos cuenta Ambrosio, que hace un “cultivo integrado”, solo utilizando azufre.

Bodega Elysar. Foto. Mónica Uriel

Bodega Elysar. Foto. Mónica Uriel

Gastronomía herreña

Un buen lugar para regar platos creativos con caldos canarios es el restaurante La Mirada Profunda (Santiago, 25), en Valverde (la capital de El Hierro), con especialidades como el cochinillo y pulpo con papas. Otra opción interesante es, también en la capital, La Tafeña (Quintero Ramos, 2), que sirve queso asado con mojo, mermelada de piña y compota de hongos, carpaccio de ternera en cama de huevo y pulpo en tempura.

Foto:Mónica Uriel

Pulpo / Foto: Mónica Uriel

Pese a estar rodeada de mar, la gente en sus casas come carne, y el cabrito, además del cordero, es uno de los platos más típicos. Así como la carne fiesta (cerdo marinado) y el conejo. El pescado solo va a los restaurantes. En el principal puerto, La Restinga, el pueblo más al sur de Europa y paraíso del buceo, no se empezó a pescar hasta la década de los 70.

La tradición la llevó allí una familia gomera, y la mayoría de la pesca va a Tenerife. Los que pescan a nivel familiar capturan viejas, sargos, morenas y muchas lapas, muy típicas de El Hierro. En el restaurante El Refugio (La Lapa, 2) de La Restinga, se pueden saborear pescados locales como viejas, alfonsiños, sargos o morena. Además de camarones y lapas como entrante. Todo siempre acompañado de mojo, la salsa típica canaria, igual que las papas arrugas. El negocio es familiar: Juan Miguel es el que pesca y su hermano Juan Manuel el que regenta el restaurante, abierto desde 1988.

Pescadores de La Restinga. Foto: Mónica Uriel

Pescadores de La Restinga. Foto: Mónica Uriel

El bacalao, tradición portuguesa

Cerca de La Llanía, Casa Goyo (Jarera, 22), en San Andrés, el pueblo más alto de la isla, ofrece uno de los platos típicos de El Hierro, el bacalao encebollado, llegado de fuera a través de los primeros colonos de la Península y de Portugal. Más agricultores y ganaderos que pescadores, con cultivos de cereales y papas, los herreños siempre tuvieron una alimentación de subsistencia. Como el caldo queso, a base de queso, papas, huevo, cebolla, tomate, ajo, cilantro, sal y aceite.

El queso herreño

De su cabra majorera, autóctona de Fuerteventura, surge el queso herreño, presente en la carta de todos los restaurantes a la plancha. Ha sido siempre un queso de mezcla, con el 70% de leche de cabra. El que más se consume en la isla es el ahumado, que se crea de una forma única en las islas, con la “tunera” (la hoja del higo chumbo). Nos lo explica Alejandra Hernández, gerente de la Central Quesera de la Sociedad Cooperativa de Ganaderos de El Hierro: “En otros lugares se industrializa y se pone aroma de ahumado. Aquí es todo natural”.

Ahumado de queso. Foto: Mónica uriel

Ahumado de queso. Foto: Mónica uriel

Parte de la mezcla que se utiliza para hacer el queso va a las quesadillas, el dulce típico de El Hierro. La fábrica Adrián Gutiérrez e Hijos (Veintidós de Febrero, 2), en Valverde, es la más antigua de la isla. Llevan haciendo quesadillas desde 1900. Comenzó el bisabuelo de Isabel Morales, quien hoy lleva el negocio y nos da la receta: “El ingrediente fundamental es el queso, de cabra, vaca y oveja, a lo que se añade harina de trigo, huevo, azúcar, limón, anís y canela. Se amasa y se hace el hojaldre”. Después se mete en un horno con leña de brezo.

Quesadilla. Foto: AMN

Quesadilla /Foto: AMN

Debido a su mar bravo, para bañarse en la isla hay que ir a algunas de sus piscinas naturales como Tacorón, cerca de La Restinga. También están el Charco Azul, la Maceta, el Pozo de Las Calcosas o Tamaduste. La isla tiene solo un faro, Orchilla, que era el fin del mundo antes del descubrimiento de América y sigue siendo el primer faro que se ve de Europa.

El Hierro, contraste de paisajes

En El Hierro, Reserva de la Biosfera desde el año 2000, se experimenta un continuo contraste de paisajes en muy poca distancia. Los caminos por los que antes de existir las carreteras se desplazaban los herreños son hoy rutas de senderismo con una red de 270 kilómetros marcados.

Una de las excursiones más típicas es la travesía de La Llanía, donde el visitante se adentra en un bosque de laurisilva de cuento en el que, por el clima, los brezos suben hasta los 14 metros. Crecen a partir de los 600 metros, altitud a la que la nube empieza a formarse, la famosa panza de burro, que provoca la lluvia horizontal.

Con la agencia de turismo de senderismo Atlantidea se pueden hacer esta u otras excursiones, como atravesar bosques de pino canario en la Hoya del Morcillo. También caminar junto a viñedos por el norte hasta Echedo, la zona de viticultura más antigua de la isla.

La Llanía El Hierro

La Llanía. Foto: Mónica Uriel

En cualquier sitio donde se estés en la isla canaria de El Hierro, siempre estarás viendo al menos un cráter (hay medio millar) o montaña, como decían los colonos al desconocer que en realidad eran volcanes y los siguen llamando así los herreños. Te invitamos a descubrir este destino isleño de escándalo.

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