El marqués de Griñón, víctima del coronavirus

El COVID-19 continúa su dramático paso por España cobrándose la vida de todo tipo de personas sin distinguir entre sanitarios u hospitalizados, desconocidos o famosos. La enfermedad es así, ataca a cualquiera y este pasado viernes 20 de marzo se ha llevado a uno de los grandes de nuestro país. Hablamos de Carlos Falcó, conocido como el marqués de Griñón, padre de Tamara Falcó, hija de Isabel Preysler. El empresario sevillano que había triunfado en el mundo bodeguero y agroalimentario nacional nos ha dejado a la edad de 83 años. Después de permanecer ingresado, no ha podido superar las consecuencias del coronavirus en su cuerpo. Te contamos un poco más sobre su vida aquí

La vida de Carlos Falcó, entre matrimonios

Carlos Falcó y Fernández de Córdoba nació en 1937 en Sevilla capital, concretamente en el famoso Palacio de las Dueñas, que era propiedad de los duques de Montellano. Así, hijo de una de las ramas que la familia Falcó tenía en nuestro país, su apellido le permitió muy pronto reunirse con la más alta grandeza nacional. Incluso llegó a entablar una importante amistad con el rey emérito Juan Carlos I, pues ambos veraneaban en Estoril, donde se conocieron. Después de formarse en el Liceo Francés de Madrid y en un reconocido colegio navarro, se trasladó a Bélgica para estudiar Ingeniería Agrícola en la Universidad Católica de Lovaina. Más adelante también estuvo estudiando Economía Agraria en California, momento de su vida en el que inició su primer matrimonio. Duró unos siete años.

Posteriormente, ya en 1980 fue cuando conoció a Isabel Preysler durante la proyección de una película. Ella todavía estaba con Julio Iglesias pero el amor les pudo a ambos para arrancar su romance. De este vínculo poco duradero nacería Tamara Falcó, cinco años antes de que el empresario sevillano cambiase de pareja nuevamente. Estos cambios en su vida amorosa se sucedieron hasta en tres ocasiones más. Su última mujer fue Esther Doña, aunque a Carlos Falcó le fue bastante mejor en el apartado laboral.

Introductor de las uvas Syrah y Petit Verdot en España

Amante del vino y del aceite español, el marqués de Griñón fue pionero en introducir las variedades de uva Syrah y Petit Verdot en nuestras tierras. Tras terminar sus estudios -incluidos en ellos la enología- se aventuró en el mundo vinícola a partir de 1964, cuando explotó sus fincas de Toledo y Extremadura. Las había heredado de su abuelo materno. A mediados de los años setenta, introdujo las mencionadas uvas por primera vez en España. No fue esta su única gran aportación a la viticultura, pues fue pionero también en nuevas tecnologías como el riego por goteo. Así como las espalderas Smart-Dyson o el sistema de regadío partial root dryingMás adelante, creó una empresa de ocio Safari Reserva El Rincón en Aldea del Fresno (Madrid) para exhibir animales salvajes.

En 1982 sacó al mercado su primer vino blanco que elaboró en la localidad vallisoletana de Rueda. Más tarde, probó fortuna con la cepa de tipo Cabernet Sauvignon para obtener un tinto que le otorgó a Carlos Falcó gran renombre internacional. Desde 1988 su bodega instalada en el municipio toledano de Malpica fue de las más importantes de España, pero ahí no quedaría su andadura por el sector del buen vino.

Exitoso recorrido bodeguero, así vivió el marqués de Griñón

Ya en 1994 inauguró sus Bodegas Marqués de Griñón en La Rioja, un año después de estrenar su tinto Durius en Ribera del Duero y Toro. Una muestra irrefutable de que su paso por distintos territorios vitivinícolas españoles fue bastante notable. Resultado de su exitoso recorrido bodeguero, fue reconocido por la Academia Internacional de Gastronomía con un premio en 2014. Además, fue socio fundador del Club Siglo XXI e incluso publicó dos libros: ‘Entender el vino’ (1999) y ‘Oleum’ (2013). Este último es un tratado sobre el aceite de oliva.

el marqués de Griñón

Carlos Falcó con una copa de vino / Foto: @iglesiaspresyslerfamily

Su último puesto más reciente había sido como vicepresidente de la Real Academia Española de la Gastronomía. Ahora, el marqués de Griñón, nos ha dejado víctima de una desconocida enfermedad que sigue siendo imparable hasta que se desarrolle una vacuna y la famosa curva comience a descender en vez de subir día tras día. Descanse en paz, Carlos Falcó, un grande del sector gastronómico. El mundo del vino y el aceite también llora su fallecimiento en plena crisis sanitaria.