El mundo del jamón ibérico vuelve a estar en el centro de la polémica. En plena disputa por la calidad y las denominaciones de origen, el Consejo Regulador de la DOP Jabugo ha ganado un pulso judicial a Joselito, una de las marcas más emblemáticas de la industria, abriendo un nuevo capítulo en la intensa rivalidad entre las grandes potencias del ibérico.
Un fallo judicial que reaviva tensiones
El Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Granada ha declarado la nulidad “por mala fe” de la marca “Jabu Jabugo se escribe con B”, registrada en 2013 por la empresa salmantina para comercializar productos derivados del cerdo ibérico. Además, el tribunal ha desestimado las alegaciones de Joselito contra las marcas “Jabugo Denominación de Origen Protegida Summun” y “Jabugo DOP Excelens”, pertenecientes al consejo regulador onubense.
La decisión judicial consolida la defensa del nombre “Jabugo” como distintivo de origen y calidad. Sin embargo, Joselito no se rinde y ha presentado recurso ante la Audiencia Provincial de Granada, alegando que su enseña “Jabu” existía mucho antes de que se constituyera la DOP.
Tradición frente a denominación
Fuentes de la compañía recuerdan que Comercial Jabu fue fundada en 1982 y adquirida por Joselito a finales de los noventa, mucho antes de que la Denominación de Origen Protegida Jabugo fuera reconocida oficialmente por la Unión Europea (2017). Desde sus bodegas en Jabugo (Huelva), la empresa reivindica su elaboración artesanal, con cerdos criados en libertad y un proceso de curación que puede superar los cinco años, como prueba de su autenticidad y saber hacer.
Aunque Joselito forma parte del consejo regulador, no comercializa ninguna pieza bajo su sello. Su filosofía, aseguran, se apoya en la excelencia y la independencia, valores que han convertido a la marca en un icono gastronómico mundial.
El jamón, símbolo y campo de batalla
Mientras tanto, la DOP Jabugo prefiere mantener silencio por respeto al proceso judicial. Lo cierto es que el sector vive un momento de expansión: en 2024 las ventas de piezas certificadas crecieron un 5,3 %, hasta las 92.953 unidades, impulsadas por el aumento del jamón curado (+18,5 %).
Este enfrentamiento va más allá de los tribunales: refleja la lucha por el prestigio, la autenticidad y el control de la narrativa del jamón ibérico, uno de los mayores tesoros gastronómicos de España.




