¿Puede una horchata pasteurizada comercializarse como «fresca»? El Tribunal Supremo ha puesto fin a una batalla judicial que se prolongaba desde hace cinco años y ha concluido que sí. La decisión permite que este término continúe apareciendo en el etiquetado de determinadas horchatas pasteurizadas, siempre que la información facilitada al consumidor no resulte engañosa.
El conflicto enfrentaba a Món Orxata, empresa valenciana especializada en horchata natural, con Mercadona, Horchata Panach y Lactalis Puleva. La compañía de Alboraia acudió a los tribunales en 2021 al considerar que utilizar la palabra «fresca» en una horchata pasteurizada podía confundir al consumidor.
¿Una horchata pasteurizada puede ser fresca?
Este ha sido precisamente el centro de la discusión.
Món Orxata defendía que el consumidor podía relacionar el concepto «fresca» con una horchata natural o de elaboración artesanal. Sin embargo, los tribunales rechazaron esta interpretación.
Primero lo hizo el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Valencia. Posteriormente, la Audiencia Provincial de Valencia volvió a desestimar las pretensiones de la empresa. Finalmente, el caso llegó hasta el Tribunal Supremo.
El Alto Tribunal considera que no existe incompatibilidad entre la pasteurización y el carácter fresco de la horchata.
Una de las claves está en la conservación. La normativa contempla entre los productos frescos aquellos alimentos que necesitan unas condiciones de temperatura regulada durante su comercialización y transporte. Las horchatas refrigeradas pueden encajar dentro de esta consideración.
La palabra «fresca» no significa necesariamente «natural»
La sentencia también aborda una cuestión importante para los consumidores: qué interpretamos cuando encontramos la palabra «fresca» en un envase.
El Supremo considera que no se ha demostrado que este término lleve al consumidor medio a creer que está comprando horchata natural sin pasteurizar.
Tampoco se ha acreditado que utilizar este adjetivo altere significativamente su decisión de compra o su percepción sobre aspectos como la calidad, las propiedades o los nutrientes del producto.
Por tanto, «fresca» y «natural» no son necesariamente conceptos equivalentes.
Una batalla que trasciende a Mercadona
El debate sobre el etiquetado de la horchata viene de lejos. Desde hace años, algunos productores artesanales valencianos han reclamado una mayor diferenciación entre la horchata natural y aquella que ha recibido tratamientos destinados a prolongar su conservación.
El fallo del Supremo supone ahora un importante precedente para el sector: una horchata pasteurizada puede comercializarse como fresca sin que ello constituya, por sí mismo, una práctica engañosa.
Para el consumidor, la conclusión es igualmente relevante. La palabra «fresca» en la parte frontal del envase no garantiza que la bebida sea artesanal ni que no haya sido pasteurizada.
Por eso, más allá de los reclamos comerciales, conviene consultar la denominación completa y el etiquetado del producto. Especialmente si lo que buscamos es una horchata natural sin pasteurizar.
La batalla judicial termina así después de cinco años, pero deja abierta una cuestión interesante para la industria alimentaria: hasta qué punto las palabras que utilizamos para describir un alimento condicionan la percepción que tenemos sobre su elaboración, calidad y naturalidad.




