El whisky japonés vuelve a ocupar un lugar privilegiado entre los grandes destilados de colección. Una excepcional botella de Karuizawa 1960 Cask #5627, conocida como The Prototype, se ha vendido por 625.000 dólares en una subasta organizada por Sotheby’s en Nueva York.
La botella fue una de las grandes protagonistas de Nightcap, el evento con el que la prestigiosa casa de subastas reunió algunos de los vinos y destilados más exclusivos del mundo.
El resultado confirma, además, el extraordinario interés que despiertan determinadas referencias de whisky japonés entre los coleccionistas internacionales.
Karuizawa 1960, una botella prácticamente irrepetible
El elevado precio alcanzado por este whisky no se explica únicamente por su antigüedad. Detrás de la botella existe una historia difícil de repetir.
El whisky fue destilado el 1 de febrero de 1960 y procede de la barrica número 5627. Esta era la barrica más antigua que permanecía en el inventario de Karuizawa cuando se adquirieron las últimas existencias de la desaparecida destilería japonesa.
La botella fue llenada a mano en diciembre de 2012 por Osami Uchibori, último maestro destilador de Karuizawa.
Además, se considera una de las dos únicas botellas conocidas que fueron extraídas y embotelladas manualmente directamente de aquella barrica antes de su lanzamiento comercial.
Sotheby’s había situado su precio estimado entre 400.000 y 600.000 dólares. Sin embargo, la puja terminó alcanzando los 625.000 dólares.
¿Por qué Karuizawa es tan codiciado?
Para comprender el fenómeno hay que remontarse a la historia de esta destilería japonesa.
Karuizawa dejó de producir whisky a finales del año 2000. Posteriormente, sus instalaciones fueron demolidas. Desde entonces, las existencias disponibles se han ido reduciendo progresivamente.
Por tanto, cada botella consumida hace todavía más escasas las que permanecen en manos de coleccionistas.
A esta limitada disponibilidad se suma el prestigio alcanzado por el whisky japonés durante las últimas décadas. Todo ello ha convertido las botellas más antiguas de Karuizawa en auténticas piezas de culto.
En este mercado, factores como la procedencia, la edad, la conservación o la historia de una determinada barrica pueden disparar el valor de una botella.
Una subasta de whisky de récord
Karuizawa no fue el único protagonista de la jornada.
La subasta Whisky & Whiskey, integrada en Nightcap, consiguió alrededor de 2,9 millones de dólares con la venta de más de 500 botellas.
Además, todos los lotes encontraron comprador. De esta forma, la cita se convirtió en la subasta de destilados de mayor recaudación organizada por Sotheby’s en Nueva York.
Otro whisky de Karuizawa también consiguió una cifra destacada. Una botella de Karuizawa 1970 Cask #6017 “The Last Masterpiece” alcanzó los 68.750 dólares.
Por su parte, The Macallan Select Reserve 52 Year Old 1946 se adjudicó por 27.500 dólares. Su estimación inicial estaba situada entre 8.000 y 12.000 dólares.
Los resultados muestran el creciente protagonismo de los destilados dentro de un mercado internacional de coleccionismo históricamente asociado a los grandes vinos.
Nightcap supera las expectativas
El conjunto de las cinco subastas celebradas alrededor de Nightcap alcanzó 14,3 millones de dólares.
La cifra superó las previsiones iniciales, que situaban el resultado conjunto entre 8,8 y 12,6 millones de dólares.
La dimensión internacional de la cita también resulta significativa. Participaron coleccionistas procedentes de 27 países y se vendió el 97% de los lotes ofrecidos.
Además, el 62% de los lotes vendidos terminó por encima de su estimación máxima.
Nightcap reunió grandes vinos de Burdeos, Borgoña, Champagne, Italia, España y California junto a destacados whiskies japoneses y estadounidenses.
La propuesta de Sotheby’s va, por tanto, más allá de una subasta convencional. El evento combina coleccionismo, degustaciones, gastronomía y experiencias alrededor de algunas de las botellas más exclusivas del mercado.
El whisky gana terreno entre los coleccionistas
Los resultados también reflejan la evolución del mercado internacional de vinos y destilados.
Durante la primera mitad de 2026, Sotheby’s alcanzó 49,25 millones de dólares en 29 subastas, un 7% más respecto al mismo periodo del año anterior.
El vino continúa representando una parte fundamental de este mercado. Sin embargo, el whisky se ha convertido en uno de sus segmentos más llamativos.
Y el whisky japonés de colección ocupa una posición especialmente singular.
La venta de Karuizawa 1960 lo demuestra. El comprador no adquiere solamente un destilado elaborado hace más de seis décadas. Adquiere también una pequeña parte de la historia de una destilería que ya no existe.
Precisamente ahí reside buena parte de su atractivo.
Rareza, procedencia, historia y una oferta imposible de aumentar son ingredientes especialmente poderosos en el mercado del coleccionismo.
Los 625.000 dólares alcanzados por The Prototype vuelven a demostrar que algunas botellas han dejado de ser únicamente grandes whiskies. Se han convertido en auténticas piezas de colección.




