Pellejo de vino, de la antigüedad hasta hoy

El pellejo de vino ha caído en desuso, aunque es posible que ni siquiera sepas lo que es. No obstante, aún sigue existiendo y se comercializa. A continuación te damos las claves para que entiendas bien de dónde viene y cómo se fabrica. ¿Tendrá algo de futuro un recipiente empleado desde hace milenios? ¡Descubrámoslo!

¿Qué es un pellejo de vino?

¿Sabes lo que es un odre? Seguramente lo conocerás como bota o pellejo de vino. También es probable que te recuerde a Don Quijote o a La Odisea. Son tan antiguos que no solo existían en la época en la que Homero narró las vicisitudes de Ulises. Además tuvieron presencia en el antiguo Egipto e incluso aparecen en el Evangelio de San Marcos. ¿Cómo puede destacar tanto como medio de conservación del vino para que perdure por milenios? Vayamos por partes.

Lo primero que debemos saber es que, como su nombre indica, se trata de piel. De hecho, sus arrugas dan lugar al dicho: “cuanto más viejo, más pellejo”. Normalmente es de cabra debido a su poderosa resistencia. Por ello es que los tambores también se elaboran con este material. No obstante, el cuero empleado a veces es de oveja o incluso de buey. El de este último animal queda reservado para los más grandes. Así pues, el fabricante deberá escoger bien qué piel curtir antes de coserla herméticamente.

persona bebiendo de bota de vino

Persona bebiendo de un pellejo de vino / Fuente: @angilit0

No todos son del mismo tamaño, ya que no se les da el mismo a uso a todos. Por ello es que el empleado en una travesía marítima no era igual que el de un labrador. Por otra parte, son recipientes tan resistentes y que conservan tan bien que no solo se dedicaban al vino. Muchos pueblos lo han utilizado desde la Antigüedad. Para guardar leche, miel, vino, aceite, agua y cereales. ¡Incluso para el mercurio de las minas de Almadén en Ciudad Real!

¿Cómo conserva tan bien?

Las condiciones de conservación del pellejo de vino provienen en gran medida de su fabricación. Para esta lo primero de todo es el desuello del animal. Es fundamental hacerlo correctamente mediante el método cerrado y el abierto. Con la primera forma se cuelga al animal bocabajo y se tira de la piel desde el cuello hacia arriba usando el cuchillo lo menos posible. Debe salir de una vez toda la piel. Sin embargo, la extracción abierta es más común. Con esta se hace un tajo de arriba a abajo hasta que la piel queda estirada sobre la mesa.

Lo siguiente es rasparla para quitar los restos de carne. Tras ello se curte con la harina extraída de la corteza de diferentes árboles. Así los artesanos previenen la putrefacción y dejan los poros más esponjosos. Por dentro se unta con aceites de pescado o de oliva para dar mayor durabilidad. Posteriormente llega un elemento clave: la pez. Es la resina de árboles como la encina y el enebro que se aplica al interior tras calentarla a altas temperaturas. Esta vuelve la bota impermeable. El último paso consiste en coserlo mediante hilos o trenzas. Se deja una abertura para rellenar y otra para beber.

pellejo de vino

Clásico pellejo de vino / Fuente: @HpicaChacn

Hoy en día

Hay que reconocer que ya no se usan como antaño. La aparición de nuevos envases como las botellas de vidrio supuso el paulatino declive del odre. No obstante, aún existen negocios dedicados a su fabricación. Por poner un ejemplo, las bodegas Tradición de Jerez emplea mil quinientas botas para guardar sus vinos. También existen empresas que las venden al público general como la de Jesús Blasco. De hecho los pellejos son un souvenir recurrente en las famosas estaciones de servicio de Castilla-La Mancha.

Un marketing adecuado podría darle el empujón suficiente al pellejo de vino como para hacerlo popular. Como ya dijimos en el artículo sobre las gominolas de vino, los consumidores actuales no buscan solo vino. También buscan experiencias y este recipiente podría adentrarles dentro del mundo de la tradición. Además se pueden elaborar con látex para prescindir de la muerte de un animal y ganarse al público vegano. No es lo mismo que la bota tradicional pero podría ayudar a preservar este envase apasionante con tantos años de historia detrás.

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