Vino en cerámica, ventajas de su regreso

Muchas veces la búsqueda de nuevas formas de elaborar algún producto nos lleva de nuevo a técnicas ancestrales. Esto es lo que esta sucediendo con el vino y los sistemas de crianza en cerámica. La crianza y envejecimiento del líquido en tinajas de este material está regresando de nuevo. Por ello empresas como Govalmavin han realizado estudios del comportamiento del producto y de los diferentes materiales y técnicas para mejorar su resultado final. Aquí te contamos cuáles son sus beneficios.

Govalmavin ha presentado los resultados de este estudio que tenía como objetivo el desarrollo de vinos diferenciales mediante métodos de crianza utilizando tinajas de barro. En el trabajo se han estudiado los diferentes materiales cerámicos para conseguir diferentes porosidades. También las formas de las tinajas para optimizar su capacidad, así como los diferentes cierres de las tinajas cerámicas.

Otro aspecto interesante en la utilización de la cerámica como material es la reutilización de las tinajas y el sistema de limpieza de estas. En este sentido, se ha utilizado agua a 85º grados y con una presión media consiguiendo resultados óptimos. El estudio ha podido realizar pruebas sensoriales de diferentes vinos criados en madera y cerámica. También los diferentes gustos en diferentes mercados observando que, aunque son vinos claramente diferenciados, tienen muy buena aceptación en públicos.

Foto: Govalmavin

tinajas vino
Tinajas para el vino / Foto: Govalmavin

Las diferencias entre la madera y la cerámica

La crianza en madera y cerámica nos aporta resultados diferentes. Aunque la materia prima, la bodega, las variedades y la elaboración sean iguales en las primeras fases, los dos materiales le aportan diferentes personalidades.

Los vinos criados en madera le aportan aromas y sabores al vino que provienen de la madera y de su tostado. El tueste le aporta los aromas a chocolate, café u otros. A muchos amantes del vino les apasionan. La porosidad de la madera, en su mayoría madera de roble, influye en el grado alcohólico al concentrar el vino con el paso del tiempo.

En el caso de la crianza en cerámica o terracota la porosidad jugará el mismo papel pero lo hará en tiempos diferentes y dependerá del material cerámico. En este caso, no hay ninguna aportación de sabor y aromas y se consigue un vino sin más influencia. Se consiguen vinos más frutales y vegetales.

Sin duda, hay mercado para los dos tipos de crianza, en el de tinaja se conseguirán vinos donde la variedad y uva serán más presentes. En el caso de la madera, es una crianza perfecta para vinos que queremos que tengan una personalidad definida y con otros aromas para conseguir vinos algo más “complejos”.