Dos de cada tres hogares españoles ya disponen de cafeteras para cápsulas de café. Atrás quedaron las románticas del pasado y ese aroma tradicional en muchas casas. Como en otras tantas innovaciones, se esconden luces y sombras detrás de un sistema que ha cautivado a muchos consumidores. Son pocos los jóvenes amantes de la segunda bebida más consumida del mundo que no se planteen disponer de estas máquinas. Más de 20 años después de que Nespresso triunfara en el mercado, es tiempo de balances, de analizar sus pros y sus contras.

Actualmente, todas las grandes marcas cafeteras y las grandes marcas blancas también comercializan su producto en cápsulas. La comodidad, la limpieza y la simplicidad de su elaboración han cautivado al mercado. El consumidor valora, además, la calidad homogénea y una variedad de sabores e intensidad muy amplias.

es saludable el café descafeinado

Cafetera vertiendo café en una taza

No solo café

En primer lugar y, escuchando a los expertos del mundo del café, se debe reconocer que la calidad es óptima. La creación de una numeración simple para identificar la intensidad del café ha permitido adaptarse a diferentes gustos y tener una gran variedad que llega al gran consumidor. En cuanto a la calidad, abundan las mezclas de diferentes calidades, pero que tienen alta la aceptación en un consumidor que, a día de hoy, no se preocupa mucho por el origen, las variedades y la sostenibilidad del producto.

Los expertos destacan que se ha apostado más por la intensidad de las cafés de variedad robusta,  que además son más económicos, que por el sabor más afrutado y menos intenso de los cafés arábica.

Otra gran polémica de los detractores de este tipo de cafeteras fue el uso del aluminio en la cápsula, ya que se decía que podían se cancerígenos. Todo quedó desmentido, pues además de utilizar una fina capa de plástico en las cápsulas de café que lo protegen, las presiones a las que se someten son de 15-20 bares, muy por debajo de los 50 bares, nivel a partir del cual puede existir riesgo de contaminación con el aluminio.

Actualmente, las marcas alternativas a las primeras marcas ya utilizan cápsulas de café plásticas u otros materiales. Con este sistema no solo se comercializan cafés sino otras muchas bebidas que contienen, además, leche, cacao… Es en estos productos dónde se detectan composiciones con azúcares añadidos, aceite de palma, emulgentes, aromas y otros componentes que el consumidor debería ser consciente que está consumiendo.

cafetera super automática de Incapto Coffee

Cafetera super automática de Incapto Coffee. Fuente: incapto.com

La limpieza, un tema a mejorar en los hogares

Uno de los principales motivos de utilización de este tipo de cafeteras son la simplicidad y que es realmente un sistema limpio. Sin embargo, se ha descubierto que, aunque el sistema es muy limpio, se debe mejorar la limpieza en los hogares, ya que en la bandeja inferior quedan restos de café y agua donde proliferan bacterias.

Una de las tareas a mejorar con las cafeteras de cápsulas es la limpieza del propio equipo, que se debe realizar periódicamente. Una mejor limpieza redunda en la calidad del café y en la vida de la cafetera.

Medio ambiente, la asignatura pendiente

Sin duda, el gran problema de este sistema es la sostenibilidad con el medio ambiente. El hecho de mezclar un metal como el aluminio con la materia orgánica restante del café dificulta su reciclaje posterior. Aunque el aluminio y el plástico se pueden reciclar continuamente, el proceso de extracción de los posos del café lo hace costoso, complicado e inviable para todos los millones de cápsulas que se consumen en el mundo a diario. También el consumidor debería ser consciente de ello.

La mejor alternativa a día de hoy parece ser el uso de cápsulas biodegradables, ya que tan solo tardan seis meses en desaparecer. También el uso de las cápsulas reutilizables, así como concienciar al consumidor del hecho de que la simplicidad del sistema puede tener un alto coste medioambiental para el ecosistema.

Cápsulas de café

Cápsulas de café variadas

Precio en cápsulas de café

La gran aceptación de las cápsulas de café en el mercado en los últimos años ha hecho que sea uno de los productos que sirvan en España para calcular el coste de la vida desde 2017. Sin duda es una de las formas más caras de tomar café. Se estima que es entre seis y siete veces superior al coste de hacerlo con café en grano. Pese a todo ello, el sistema sigue triunfando y liderando la forma de tomar café.

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