Ekonoke es el modelo de agricultura que ha llegado para quedarse. Hablamos de vegetales que aprovechan el espacio lo mejor posible en un entorno urbano. Lo mejor es que una vez crecen te los llevan a tu casa vivos para que los disfrutes a tu ritmo. El cultivo de proximidad ha adquirido un nuevo significado. Además, puede ser interesante de cara a los efectos del cambio climático. Descubre la revolución de las lechugas felices.

La huerta del futuro

Nos desplazamos a San Sebastián de los Reyes, cuna de Ekonoke. En esta localidad  a 20 kilómetros de Madrid se encuentra una huerta que más bien parece un laboratorio. Varias estanterías de un buen tamaño se convierten en el terreno perfecto para las hortalizas que produce. Cada uno de los estantes contiene una bandejita con fibra de coco a modo de tierra en la que crecen las plantas. No les falta de nada ya que reciben luz de una LED colocada justo encima de las plantas. Además, cuentan con un sistema de riego que pasa los nutrientes por debajo.

Inés Sagrario y Ana Sáez

Inés Sagrario y Ana Sáez, fundadoras de Ekonoke / Fuente: @ekonoke_

Una vez han crecido lo suficiente las hortalizas de las bandejitas ya están listas para la venta. Tan fácil como mandarles un mensaje y esperar que te lleven el pedido a casa. De esta forma, te llega un producto fresco que conserva todo el sabor y las propiedades. Las fundadoras del proyecto resaltan que los consumidores cada día están más concienciados con el cambio climático. Además, les preocupa que lo que se estén metiendo en el cuerpo sea un producto de calidad. Por ello es que se ofrecen como una alternativa factible.

¿De dónde sale Ekonoke?

La pasión de las primas Inés Sagrario y Ana Sáez por la huerta les viene de sus abuelos. Ambos eran agricultores y descubrieron este mundo a las fundadoras de Ekonoke. Sin embargo, quedarían anonadados al entrar en la peculiar “huerta” de estas mujeres. Aunque el cultivo hidropónico se practicara ya en Babilonia, es algo que no se estilaba décadas atrás en España. No les fue muy difícil montar su negocio hace un año ya que contaban con experiencia. Llevaban tres años trabajando en un huerto vertical.

brotes de lechuga de Ekonoke

brotes de lechuga de Ekonoke / Fuente: @ekonoke_ en

Así pues, la consultora y la ingeniera agrónoma alquilaron una nave en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Lo hicieron junto a dos investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid. Su idea principal era abastecer a la hostelería con un producto de cercanía y de calidad. Sin embargo, la pandemia hizo que acabasen vendiendo sus bandejas a domicilio a quien las quisiera.

Las primeras lechugas estuvieron listas en marzo. No obstante, los restaurantes cerraron debido al confinamiento decretado. De esta manera, se vieron forzadas a abrir una página de e-commerceSu éxito fue tal que en tan solo un día acabaron con sus existencias. Visto el triunfo, su siguiente paso será abrir otra grow room en una comunidad autónoma diferente.

Lechugas felices

Es cómo las describen las fundadoras de la startup. Lo de proximidad va en serio, ya que solamente hacen repartos a 50 kilómetros a la redonda. Con ello pretenden ahorrar emisiones de CO2 y garantizar la frescura. Además, la electricidad que alimenta las bombillas que hacen el papel de sol procede de energías renovables. También se pueden jactar de que no utilizan abonos químicos y de que la fibra de coco empleada es reciclada. Esta proviene de desechos agrícolas. Como colofón se puede señalar que prescinden de los plásticos de un solo uso.

las dos variedades de bandeja que vende Ekonoke

las dos variedades de bandeja que vende Ekonoke / Fuente: @ekonoke_ en

Así pues, se trata de un producto ecológico que crece a lo largo de cuatro semanas. Una vez están listas para su venta es cuando puedes seguir manteniéndolas vivas donde quieras antes de consumirlas. Podrás disfrutar de las cuatro raciones de lechuga que contiene una bandeja por 3’99 euros. La otra opción que ofrecen se llama Microgreens. Se trata de una bandeja que cuesta 5’99 euros y que contiene guisante, mostaza, cilantro y rábanos. Una vez te las hayas terminado puedes desechar la bandeja, la cual es totalmente orgánica y compostable.

Como puedes comprobar, resulta un método interesante que no necesita de grandes cantidades de recursos para producir alimentos. Puede ser interesante expandirlo no solo para ahorrar emisiones contaminantes sino también para liberar terreno. Hay terreno actualmente dedicado a la agricultura que podría emplearse para crear reservas de la biosfera. El tiempo dirá si hace falta implementarlo de forma masiva en un país como el nuestro, donde la desertificación cada vez será un problema más latente. Ekonoke es el futuro. 

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