La alcachofa de Tudela, blanca y protegida

La alcachofa es buena para el hígado, depurativa y digestiva. Una exquisita verdura que reduce el colesterol y los triglicéridos, además de luchar contra los kilos de más. En definitiva, es un producto lleno de propiedades saludables. España produce el 25 % de la producción de esta sana y sabrosa hortaliza, que principalmente se cultiva en el litoral mediterráneo. Sin embargo, destaca en otro punto de la península la alcachofa de Tudela (Navarra) que es reconocida por su gran calidad. ¿En qué se diferencia del resto? ¡Te lo desvelamos a continuación!

Origen

La alcachofa de Tudela cuenta con una larga tradición en la capital ribera. Según indica la Enciclopedia Navarra, los primeros cultivos de esta hortaliza datan de la época de Al-Ándalus. Los agricultores tudelanos han ido trabajando en un meticuloso proceso de selección para conseguir el cultivo de la conocida como ‘Blanca de Tudela’.

Alcachofa de Tudela

Alcachofa de Tudela | Foto: agorreta.es

Reconocimiento con IGP 

Certificada con Indicación Geográfica Protegida (IGP), el nivel más alto de reconocimiento europeo dentro de las Denominaciones de Productos de Calidad, la alcachofa de Tudela. Se cultiva en 33 municipios de la Ribera Navarra, especialmente en la comarca que le da nombre. La IGP se limita a tres casos:

  1. Los cultivos de alcachofa en terrenos de los municipios de la zona geográfica determinada.
  2. Los comerciantes de la verdura en fresco que se encuentren en alguna de las localidades de la comarca de producción.
  3. Las fábricas conserveras con las sedes en Navarra que se encargan de transformar y comercializar las “cabezas” de la alcachofas de cultivar la ‘Blanca de Tudela’.

Propiedades de la alcachofa de Tudela

La calidad del suelo agrícola español, su clima no muy agresivo durante el invierno y la elevada altitud propician el entorno ideal para el cultivo de esta verdura tan saludable. En Navarra solamente se cultiva la variedad ‘Blanca de Tudela’, distinguida por su gran calidad y comúnmente conocida como la “flor del huerto” por sus características.

Así pues, la alcachofa de Tudela tiene una forma redondeada, sutilmente elipsoidal, y cuenta con un agujero circular en medio, resultado de las brácteas (hojas) que no alcanzan a cerrar bien el pináculo. El tallo mide entre 15 y 20 centímetros y es tan apreciado como el fruto. No tiene vilanos (pelusa y filamentos que rodean a las semillas) y conserva fama de ser muy tierna.

Corazones de alcachofas de Tudela

Corazones de alcachofas de Tudela | Foto: alimentacionselecta.com

¿Cuándo se cosecha la alcachofa?

La plantación se cultiva a principios del mes de agosto. La recolección se hace escalonadamente cada seis días en otoño y cada siete u ocho días en primavera, en el segundo brote de marzo. Puede haber hasta un tercero en el mes de julio. Depende mucho de las condiciones atmosféricas de cada año, ya que es una planta muy sensible a las heladas.

La alcachofa se recolecta de forma manual, seleccionando los mejores ejemplares, teniendo en cuenta su estado de maduración. No se realiza de una sola vez, sino que hay pases de recogida para cosechar el fruto en el mejor momento. Las tierras de esa ribera navarra son fundamentales para conceder a la alcachofa de Tudela su calidad: gran cantidad de materia orgánica, sin exceso de humedad y consistencia media.

Los agricultores siembran planta de alcachofa del cultivar ‘Blanca de Tudela’. Su cultivo es anual y debe llevarse a cabo en condiciones de regadío. Sin embargo, si el producto se va a destinar a conserveras, se permite el cultivo bianual.

Receta: Alcachofas de Tudela estofadas

Ahora que ya conoces todo sobre estas exquisitas y sabrosas verduras… ¿Qué tal si pruebas a cocinarlas? Solo van a hacer falta unos 30 minutos. Aprende sobre ella pero también disfrútala. 

Ingredientes

  •  1 kg de alcachofas de Tudela
  • 1 cebolla
  • 1 vaso de vino blanco seco
  • 4 dientes de ajo
  • Sal y pimienta blanca molida
  • Aceite de oliva

En primer lugar se deshojan las alcachofas y se parte en cuartos el corazón. Los trozos se lavan con agua y limón para que no se oxiden y oscurezcan. Por otro lado, picamos los ajos y la cebolla, vertemos un chorro de aceite de oliva en una cazuela de barro y los freímos hasta que el aspecto sea transparente.

El siguiente paso es añadir las alcachofas. Las rehogamos durante unos minutos. Añadimos el vino, sal y pimienta. Dejamos cocer a fuego lento hasta que comprobemos que las alcachofas están tiernas y se ha quedado una cremosa salsa.

Ahora que ya conoces una receta sencilla con la que disfrutar de esta delicatessen, ¿no te han entrado ganas de probar la alcachofa de Tudela

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