Magosto gallego: ¡la fiesta que no debes perderte!

El Magosto gallego: planazo para el fin de semana. Seguro que alguna vez has sacado las castañas del fuego a alguien. Pues esta vez te proponemos que, una vez las saques, te las comas. No, no, no en el cucurucho de los puestos de tu ciudad. Si quieres disfrutar de unas buenas castañas debes acudir a una de las fiestas tradicionales más populares de Galicia. El Magosto gallego. Aún no es momento de la depresión post verano. Bailes, música tradicional, familiares, amigos, y la reina de la fiesta: la castaña ¡Sigue leyendo!

Historia del Magosto gallego

La castaña, junto con la bellota, ha estado presente en la gastronomía popular desde el paleolítico. Los soutos (bosques de castaños) abundan en la comunidad gallega. Debido a su trayecto histórico la mayoría son centenarios e incluso existen ejemplares que rondan los mil años. Especialmente, se encuentran en las provincias de Ourense y Lugo. La razón es que a finales del siglo XVIII los castaños de Galicia padecieron graves enfermedades y los únicos que quedaron sanos fueron los que habitaban estas dos provincias. El resto de los cultivos fueron reemplazados por la patata y la maíz, ambos provenientes de América.

Soutos

Soutos (bosque de castaños)/Fuente: la Voz de Galicia

A la existencia de soutos le acompaña la fiesta de la recolección de la castaña. Ya en tiempos anteriores al cristianismo se celebraban festejos a causa de la recolección de este preciado fruto. El origen del magosto es el Samaín, una festividad pagana de origen celta. Homenajeaban el fin de las cosechas y la llegada de un nuevo ciclo anual la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. Cuando llegó el cristianismo a la península ibérica esta festividad se transformó en el Día de todos los Santos. 

La fiesta del Magosto gallego

El magosto gallego lleva celebrándose desde hace miles de años hasta hoy en día. Se trata de una fiesta tradicional muy arraigada a la cultura gallega. Sin embargo, también se celebra en otros lugares como en Cantabria, Salamanca, Canarias, Portugal… Consiste en asar las castañas al fuego para después degustarlas. Lo más típico, y que no defraudara a nadie, es acompañarlas con vino (preferiblemente tinto) y queimada. La fiesta del magosto gallego tiene lugar en centros de enseñanza, localidades y ciudades de Galicia. Algunas son de tipo multitudinario y otras en «petit comité». Eso queda a gusto del consumidor.

Acompañadas de música tradicional como las «muñeiras» o «pandeiradas«, danzas populares, obras teatrales, gastronomía popular y los caldos de la tierra (vinos como los albariños, ribeiros, novo…) la fiesta del magosto es única. De hecho, algunas de ellas han sido declaradas Fiestas de Interés turístico de Galicia. Por ejemplo, la fiesta de la localidad ourensana «Festa da Castaña e do Cogumelo de Riós» es una de las fiestas gastronómicas más singulares de la comunidad gallega.

Magosto gallego

Danza en el Magosto gallego/Fuente: El rincón de la tradición

Una fiesta gastronómica

El significado del magosto gallego ahonda en lo más profundo de la cultura popular. Las castañas simbolizan el alma de los difuntos y con cada fruto ventilado de la fiesta un alma se libraba del purgatorio y se unía a la celebración. No existe fecha exacta de la celebración, pero se sitúa entre el Día de todos los Santos y día de San Martiño (11 de noviembre). Gastronómicamente, el magosto castaño es una fiesta excepcional. Las castañas de calidad única, ya que hablamos de una especia autóctona. De hecho, Galicia es una gran exportadora de la castaña gallega. Cada año exportan miles de toneladas a más de 60 países en todo el mundo.

Asimismo destacan sus acompañantes. La queimada, un licor caliente, místico y tradicional cuánto menos. En un recipiente de barro, agua ardiente, azúcar, café en grano, piel de limón y de naranja prenden fuego. La mezcla se quema mientras se reza el «conxuro» y, después, se apaga con café líquido. No te preocupes por el aguardiente. No escucharás la frase de «¡menuda castaña que llevas!». Las altas temperaturas harán que los grados de alcohol disminuyan considerablemente. No hace decir nada más sobre los vinos gallegos. Su exquisitez se ha encargado ya de su reputación.

Son muchas las guindas que hacen de la fiesta del magosto gallego una celebración singular y divertida. Y, al mismo tiempo, muy apetitosa. ¿A quién no le han entrado ganas de hacer la maleta? Porque a nosotros sí.

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