Rebozuelo, un manjar fúngico curioso

El rebozuelo es un hongo que nada tiene que ver con las setas rojas de David el gnomo. Es tan llamativo ya desde su color y su forma como delicioso una vez que aprendes a emplearlo en la cocina. También su consumo está muy popularizado en gran parte del mundo aunque quizás tú no lo conozcas como otras especies fúngicas de renombre. ¡Descubre en este artículo todos los secretos de este manjar del bosque que se puede recoger también durante todo el otoño e incluso bien entrado el invierno en ciertas regiones españolas!

Una seta con forma de embudo

Hoy tratamos una seta peculiar. El rebozuelo posee características tan propias que resulta difícil confundirlo. Una vez la veas podrás ir a por ella sin dudar sobre si es venenosa o no. Su aspecto es muy atractivo por dos motivos. El primero es su color, que va del amarillo blanquecino al anaranjado. Suele poseer un color tan vivo que recuerda al ámbar del semáforo. Por otra parte, otro elemento a tener en cuenta es su forma de copa o de embudo. Así pues, difiere bastante de la que se nos viene a la mente, más propia de los champiñones.

Rebozuelo sobre un tronco

Rebozuelo sobre un tronco

Es el hongo más consumido en el mundo debido a que abarca una gran extensión territorial. Sin ir más lejos, en España lo encontramos en prácticamente toda la Península Ibérica. Normalmente aparece a finales de la primavera y a principios de verano. Así pues, aprovecha la humedad de las lluvias abundantes en los bosques. Un punto a favor que tiene esta seta para el recolector es que rara vez aparece sola. Lo usual es que lo haga con más ejemplares de su especie. Además, aparecen normalmente en el mismo lugar de un año para otro.

¿Dónde encontrar el rebozuelo?

Si quieres buscar rebozuelos puedes empezar a mirar entre la hojarasca. Suele estar próximo a árboles caducifolios, hayedos, castañares, robledales, encinas y rebollos. También es cercano a jaras y helechos aunque en menor medida. Incluso puedes encontrarlos en bosques de coníferas. Depende bastante de la zona, ya que no todas poseen las mismas condiciones.

Esto las vuelve ideales para el recolector. Quien las recoja debe dejarse siempre alguna sin recoger para que sigan reproduciéndose en el bosque. Si vas a buscarlas debes estar preparado incluso en los secos y calurosos días de verano. Los rebozuelos toleran varios días veraniegos muy secos y cálidos sin estropearse. A continuación hablaremos sobre para qué sirve este hongo en la cocina. Su contundencia y su aroma dulce las convierten en un aliado ideal en múltiples recetas.

crema de huevo y rebozuelo

Crema de huevo y rebozuelo / Fuente: @TasquiEnfrente

Rebozuelo en la cocina

Esta seta posee un rendimiento culinario óptimo. Resulta ideal tanto para guisos como en conserva o en seco. Además, es perfecta para el acompañamiento de carnes. Puedes probarla también a la hora de preparar salsas o revueltos. Una opción formidable es degustarlos encebollados con pimienta negra por encima. ¡Para chuparse los dedos!

Tendrás que tener en cuenta su consistencia a la hora de cocinar. Básicamente, tardarán más en cocerse que otras especies de setas. Lo positivo que tiene es que le proporciona mayor resistencia y durabilidad. Tan resistente es que resulta bastante difícil encontrar alguna carcomida por parásitos o enferma. Además de la capacidad de aguantar la sequía podemos hablar de que no se rompen de camino a casa. Estos factores hacen que sean muy fáciles de conservar y que podamos esperar si no queremos consumirlas al momento.

Un uso muy peculiar del rebozuelo radica en la bebida más que en la comida. Forma parte de la elaboración del licor de cantarelas. Si lo que buscas es poder disfrutarlas a lo largo de más tiempo puedes ojear un artículo anterior. En nuestra entrada sobre cómo conservar setas te explicamos varios métodos.

Conclusión

El otoño está terminando, por lo que debes apresurarte. Este año la temporada micológica (de recolección de hongos) ha sido prolífica. Las lluvias a principios de esta estación se combinaron con las temperaturas templadas. Además las noches fueron húmedas y los días despejados. Así pues, las setas invadieron nuestros bosques aprovechando la humedad y la falta de viento.

En resumidas cuentas: prepara la cesta de mimbre. No te preocupes si vives en una gran urbe ya que seguramente puedas encontrarlas en alguna zona boscosa próxima. De hecho han hecho su aparición en varios programas de Telemadrid en los que varios madrileños salen en su busca. Las encuentran en áreas rurales a las que tardan en llegar una hora en coche. ¡Por si fuera poco te enseñan a cocinarlas! Disfruta de su versatilidad culinaria y del reto que supone la recolección. Seguro que no te defrauda el rebozuelo.

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