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La familia vinícola de Jerez de la Frontera está de estreno y con una botella muy particular, de esas que no se ven en décadas incluso. Porque el nuevo vino León XIII de González Byass procede de mediados del siglo XIX y desde ya mismo, entra a formar parte de la colección de “finitos” tan característicos en la bodega. Unos jereces únicos e inigualables que tienen historias merecedoras de ser contadas. A continuación te desvelamos la que esconde este producto cuyo nombre ya indica una tradición curiosa respecto a otros vinos habituales.

La ‘guerra’ contra el COVID-19 no da tregua pero sí está llevando a algunos sectores muy concretos a poner su granito de arena en estos tiempos difíciles. Así, a la iniciativa de variedad de hoteles de España para ofrecer a las autoridades sanitarias sus habitaciones con camas disponibles para los enfermos, llega otra idea. Pero, esta vez, desde el sector de las bodegas y destilerías contra el coronavirus, pues varias empresas ya han comunicado su predisposición para ayudar en la elaboración de alcohol desinfectante. Al igual que en el caso de las mascarillas, este producto está siendo demandado a unos niveles imposibles de cubrir por la cadena productiva habitual. Te contamos más aquí.

En Jerez, paraíso enológico, se elabora la Colección Tío Pepe Finos Palmas. Unos vinos de rasgos únicos e irrepetibles con los que se recupera un legado histórico. Como cada año al concluir el estío, Antonio Flores, enólogo de González Byass, ha realizado la labor de selección y clasificación en bodega. En ella se descubren aquellas botas en las que el vigor de la “flor” ha otorgado un intenso carácter a Fino.

La nueva saca de “Las Edades de Tío Pepe” ha estado muy influenciada por el año climatológico. Este año, marcado por un invierno templado y un verano fresco. Dos circunstancias que han determinado y favorecido la conservación de la “flor”. Por todo ello en esta edición, el enólogo ha contado con la ayuda de Natasha Hughes MW.

Con paciencia, sabiduría y venencia en mano, los dos maestros han recorrido las bodegas de González Byass. Todo para dar con los matices más elegantes en las botas que han marcado a tiza con Una, Dos, Tres y Cuatro Palmas.

El resultado ha sido excelente y el estilo inconfundible de Tío Pepe está muy presente en estas obras de arte enológicas. Una y Dos Palmas son un claro ejemplo de hasta dónde puede llegar la crianza biológica en dos finos. También  de los dos terroirs de Jerez: la viña y la bodega.

Tres Palmas es sublime y marca esa delgada línea que separa la crianza biológica de la oxidativa. Por su parte, Cuatro Palmas muestra la capacidad de la Palomino Fino para envejecer con elegancia y nobleza.

Tío Pepe Una Palma

Los pagos de Marcharnudo y Carrascal expresan lo mejor de la tierra de Jerez en Tío Pepe Una Palma. La solera, con más de 6 años de crianza biológica, la componen 139 botas. De ellas se han seleccionado la nº2, la nº9 y la nº10 de la segunda planta de la Gran Bodega Tío Pepe. Para este Fino intenso, salino, sápido y mineral.

Tío Pepe Dos Palmas

Con 8 años de larga crianza para este Fino sublime nos aporta un equilibro perfecto entre suelo y velo. La selección de las botas nº1 y nº6 de las 148 que componen la solera Amontillado Fino de la Gran Bodega Tío Pepe. Sin duda es la más pura definición de un Fino viejo.

Tío Pepe Tres Palmas

La crianza biológica al límite. De esta forma se ha conseguido un Fino Amontillado entre la vida y la muerte. Sus 10 años de envejecimiento en contacto con la flor le otorgan un carácter único. Solo una bota, la nº5, ha sido seleccionada de entre las 149 de la solera Amontillado Fino histórica de La Constancia.

Tío Pepe Cuatro Palmas

53 años de envejecimiento. Por ello es complejo, intenso y afilado. El tiempo y la bodega han convertido este Amontillado Viejísimo en un vino de pañuelo. También en un perfume del Jerez. La selección de una sola bota, la nº1, que envejece en La Constancia Solera Museo.

¿Qué son las Palmas?

Las Palmas son denominaciones que, como define Manuel María González-Gordon en el libro ‘Jerez-Xerez-Sherry’, se aplican a aquellos vinos finos de Jerez que se distinguen notablemente. Por su limpieza, finura y delicadeza en el aroma. El número de palmas es proporcional a su grado de vejez.

Estos vinos son el resultado de la ímproba labor de selección y clasificación por tiempo de vejez y finura de los mejores finos. Esos que se viene llevando a cabo desde el año 1880.