León XIII de González Byass, reliquia papal

La familia vinícola de Jerez de la Frontera está de estreno y con una botella muy particular, de esas que no se ven en décadas incluso. Porque el nuevo vino León XIII de González Byass procede de mediados del siglo XIX y desde ya mismo, entra a formar parte de la colección de “finitos” tan característicos en la bodega. Unos jereces únicos e inigualables que tienen historias merecedoras de ser contadas. A continuación te desvelamos la que esconde este producto cuyo nombre ya indica una tradición curiosa respecto a otros vinos habituales.

Un vínculo entre vinos y papas

En la bodega jerezana, que nació en 1835, seleccionaban y embotellaban vinos en honor a los papas recién elegidos en dicho puesto. Una práctica tradicional que pasó de generación en generación. Así, Pedro Nolasco González de Soto -hijo del fundador de la empresa vinícola, Manuel María González- ya puso el nombre del Papa León XIII en una botella de vino. Aquello ocurrió en 1878, por lo que hasta el 2020 actual han pasado 142 años para que vea la luz toda una reliquia vinícola, ejemplo de que productos así tan exclusivos e históricos puedan ser realidad.

Cuando eligieron a Pío IX y a Pío X en los años 1846 y 1903, respectivamente, ya se les dedicaron dos vinos Jerez, aunque desde aquellos tiempos solo ha salido embotellado al mercado el primero citado. Esto lo pudimos ver en 2018. Ahora, el que se recupera para la colección de “vinos finitos” es el León XIII de González Byass, el cual procede de una variedad de uva Pedro Ximénez que se cultivó en tierras jerezanas durante el siglo XIX.

La bota seleccionada en ese 1878 para festejar el nombramiento del papa que le da nombre a la botella fue perdiendo volumen. Poco a poco, fruto de la evaporación y el uso, al final ha terminado con 80 litros. De estos se han podido embotellar un total de 78 botellas de León XIII de González Byass. 

León XIII de González Byass

Botella del León XIII / Foto cedida por González Byass

¿Cómo es León XIII de González Byass?

Esta reliquia papal que estará disponible en todo el mundo es imposible de replicar dado su origen histórico. Se trata de un vino dulce natural que ha ido envejeciendo en pequeñas cantidades, en recónditos lugares de la bodega. Sin haber sido fortificado y con una graduación de 9 grados, su paso por boca es denso, untuoso e incluso mezcla frescura con complejidad. Tiene notas a higos secos, nueces, melazas, lacas, caramelos, regaliz, chocolate amargo y café.

Repleto de historia, cultura, legado, paciencia y la curiosidad de su recuerdo al papa de aquella época, el vino León XIII de González Byass es una edición limitada que ya puedes degustar. ¡Te animamos a probarlo!