"Tradición y viñedos en San Vicente de la Sonsierra"

Escribe: Mónica Uriel. Periodista

San Vicente de la Sonsierra, en Rioja Alta, es un destino perfecto en Semana Santa. Asistir a su famosa tradición de los “Picaos” y visitar alguna de la treintena de bodegas que aquí se concentran como la de Carlos Moro. Fundador de Matarromera, que ha renovado sus visitas.

El ancestral rito penitencial de los Disciplinantes de la Cofradía de la Santa Veracruz de San Vicente. Más conocido como “Picaos”, es una de la manifestaciones religiosas más importantes de España. Tras golpearse la espalda durante 20 minutos, para “picar” al disciplinante se utiliza lo que se denomina “esponja”. Una bola de cera virgen con seis cristales incrustados de dos en dos, de forma que recibe 12 pinchazos.

En San Vicente de la Sonsierra. Con más puntos en la lista de Robert Parker -que publica en la revista Wine Advocate- que habitantes -un millar-. Los romanos ya elaboraban vino hace más de 2000 años. Fueron los monjes cistercienses de Santo Domingo de la Calzada, a 30 kilómetros de aquí, los que retomaron la tradición.

La localidad, con su castillo del siglo IX se divisa desde uno de los viñedos de la bodega Carlos Moro. Las Ginebras, a 700 metros de altura, al límite del cultivo por las condiciones de altitud, entre la Sierra de Cantabria y la Sierra de la Demanda.

De aquí nacen los vinos de autor de Matarromera

El grupo Matarromera, fundado en 1988 y que en Castilla y León es el mayor propietario de viñedos, en esta zona. Una de las más caras para elaborar vino debido a que son fincas muy pequeñas y están muy repartidas. Tiene 20 hectáreas de viñedos propios en 23 parcelas, y 40 hectáreas de viñedo controlado entre Rioja Alta y Rioja Alavesa.

Esta bodega, la novena del grupo -las otras ocho están en Castilla y León-, es el proyecto más personal de Moro. De aquí salen vinos de autor.

Construida sobre un edificio de los años 50, posee 1.200 metros cuadrados de impresionante calado subterráneo. Todo  hecho a mano con capacidad para 2.000 barricas que se puede recorrer en las visitas además de los viñedos. La primera vendimia se hizo aquí en 2015 y los primeros vinos de esta bodega, los CM y los Oinoz, llegaron al mercado el año pasado. En las catas también se puede degustar el aceite elaborado en la almazara ecológica Oliduero, del grupo Matarromera.

Los amantes de los asados regados con los mejores caldos de Rioja tienen muy cerca de la bodega, en Labastida, el asador López de Aguileta. Así como en Fuenmayor, el restaurante Alameda.

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