Vía láctea de las leches, ¿cuántas conoces?

Cada vez tenemos más ofertas en el mercado de esta popular bebida y cada vez más confusión de cuál es la mejor para cada persona o situación. Analizamos las diferentes propuestas en esta vía láctea de las leches, sin tener en cuenta todos las alternativas vegetales que a día de hoy existen. En los países occidentales casi el 90% de la leche que se consume es de vaca. Su consumo ha descendido desde el año 2000 más de un 25%, sustituido por otras opciones en busca de una mejor alimentación. También por la aparición de muchas personas intolerantes a la lactosa y de una tendencia a eliminar este ingrediente de las dietas. ¡Vamos a conocer más en profundidad qué contienen cada una de las leches que podemos beber!

Leche de vaca

Es la leche más consumida y está considerada uno de los alimentos más completos. Contiene alto contenido proteico, grasas, hidratos de carbono, vitaminas tanto hidrosolubles como liposolubles y minerales. Tiene un nivel bajo en calorías. Es una gran fuente de calcio, un elemento vital en el momento del crecimiento. Se debe decir que una vez la formación del esqueleto está finalizada ayuda a ello ni tampoco en el caso de sufrir osteoporosis. Aunque es muy importante en periodos de crecimiento y menopausia.

Esta variedad principal entre la vía láctea de las leches ayuda abajar la acidez estomacal por su Ph casi neutro (6,6). También se ha comprobado que facilita la eliminación de ácido úrico a través de la orina, ayudando a disminuir su valor en sangre. Ayuda a la proliferación de la flora intestinal sintetizando vitaminas del grupo B.

Sin embargo, no es recomendable para personas con intolerancia a la lactosa. El consumo de leche de vaca puede producir cólicos en según que personas y acentuar problemas de artritis reumatoide y de anemia de hierro. Como toda la de origen de animales rumiantes contienen un nivel alto de caseína. Esta podría producir riesgo de problemas cardiovasculares.

vía láctea de las leches
Vaca

La leche entera de vaca tiene 61 Kcal una proteína del 3,5 y un nivel de grasa de 3,6 y de 4,7 de lactosa por 100 cc. En el proceso de elaboración se le extrae la grasa y se añade ésta al nivel que cada marca determine para elaborar un producto semidesnatado o desnatado, quedando de la siguiente forma:

  • En el caso de la leche semidesnatada tiene 48 Kcal una proteína del 3,3 y un nivel de grasa de 1,6 y de 4,7 de lactosa por 100 cc.
  • Leche desnatada tiene 37 Kcal una proteína del 3,5 y un nivel de grasa de 0,20 y de 4,7 de lactosa por 100 cc.

Existen en el mercado otras variedades cuyo origen es del mismo animal:

Leche de vaca sin lactosa

Es un preparado a base de leche con las mismas propiedades que la normal. Así se podrá encontrar en las opciones desnatada y semidesnatada. La única diferencia es que a esta leche se le ha adicionado una enzima llamada lactasa. Esta rompe la lactosa en dos azucares como son la galactosa y la glucosa, eliminando la forma de lactosa. Por este motivo es algo más dulce.

Se recomienda no eliminar completamente la lactosa, ya que esta facilita la absorción de calcio en el organismo. Así podemos encontrar productos con diferentes niveles de lactosa dependiendo del elaborador. Las llamadas bajas en lactosa o sin lactosa entran en esta categoría dentro de la vía láctea de las leches.

Leche de vaca Omega

En este preparado lácteo se han eliminado todas las grasas saturadas y sustituido por grasas polinsaturadas. Todo ello facilita la regulación del colesterol. El preparado suele realizarse a base de leche desnatada o semidesnatada. El origen de estas grasas pueden ser vegetales o animales. En la preparación se suelen utilizar aceites de pescado azul como es el caso de la sardina y el jurel.

vía láctea de las leches

Leche

Leche de vaca con calcio

Con la adición de calcio a la leche en forma de fosfato cálcico, lactato cálcico, citrato cálcico o carbonato cálcico nace esta variedad. También hay tecnologías que permiten concentrar el propio calcio que ya contiene el producto en sí para no tener que añadirle. Con este extra, ayuda a los problemas óseos y dentales. También ayuda a inducir al sueño y a tranquilizar. El consumo de esta leche tiene especial importancia en los periodos de crecimiento, embarazo y menopausia.

Leche de cabra, otra en la vía láctea de las leches

Aunque la mayoría de la leche consumida es de vaca, el consumo de la que procede de las cabras representa alrededor el 3% del mercado en España. En otros países el consumo es mucho más elevado, ya que dicho animal se adapta a condiciones más agrestes y de sequía. Permitiendo así obtener leche en tierras y climas no propicios para el ganado vacuno. De esta manera, se nutren a millones de personas en los países en vías de desarrollo, en especial niños en periodo de crecimiento.

cabra
Cabra ordenándose

A diferencia de la leche de vaca, la de cabra es más digestiva. Su nivel de calcio es mayor. También tiene mejores niveles de vitamina A y hierro. Su valor nutricional por 100 cc es:

Calorías: 65 Kcal ; Proteínas, 3,5 ; Materia Grasa 3,8 ; Calcio 111 mg ; Fósforo 95 mg; Potasio 180 mg ; Hierro 0,12 mg.

Leche de Oveja

Aunque es menos común que las dos anteriores expuestas, se puede encontrar en muchos supermercados porque se incluye en la vía láctea de las leches. Destaca por ser la más rica en calcio. Tiene una digestibilidad mayor que la de vaca y muy similar a la de cabra. Tiene niveles altos de vitamina A, C y E. También es muy rica en hierro por lo que sería la leche perfecta para personas con anemia.

En apariencia es una leche más densa y con un sabor más fuerte. Este hecho crea rechazo a gente acostumbrada a la semidesnatada o desnatada. Aunque es muy interesante, el alto coste respecto a las dos anteriores frenan su consumo. Su valor nutricional por 100 cc es:

Calorías: 108 Kcal ; Proteínas, 5, 8; Materia Grasa 6,3; Calcio 201 mg ; Fósforo 95 mg; Potasio 130 mg ; Hierro 0,13 mg

ovejas pastando

Ovejas en pasto / Foto: quesocastellano.es

Otras menos conocidas, pero existentes

Aunque la leche de búfala se utiliza en su gran parte para la elaboración del queso Mozzarella, la proliferación de estas granjas ha llevado a poder consumir su leche. Tiene nutricionalmente valores superiores a la leche de vaca. Destaca un valor de grasa del 7% y de 97 Kcal por 100cc. Tiene mayor porcentaje de vitaminas, proteínas y minerales. Su sabor es más intenso y apreciado por los amantes del sabor lácteo.

Por otro lado está otra peculiar que presume de ser la leche más parecida a la materna: la que procede de la yegua. También es útil para estimular el sistema inmunológico de manera activa y mejorar mucho la digestión y la flora intestinal. La lactoferina de este animal ayuda a absorber el hierro de otros alimentos. También a proteger el hígado, por lo que también está indicada para las afecciones de este órgano. Es conocido el uso de esta leche en cosméticos, para la mejora de enfermedades de la piel. Se comercializa en formato liofilizado.

Ya para finalizar este repaso, nos encontramos la leche de camella. Es una leche muy rica en hierro y en vitaminas A y C en comparación con la leche de vaca. También es más digestible. Se la considera un ‘superalimento’. Los demás valores son similares, a excepción que el nivel de grasas insaturadas es mayor en dicha leche. Hay estudios que indican que evita los efectos secundarios de la ciclofosfamida, un medicamento utilizado contra el cáncer, respaldando las propiedades inmunoestimulantes. Se puede comprar en formato de polvo.

Ahora ya conoces un poco más sobre cada una de las variedades de esta bebida en el contexto de la vía láctea de las leches. ¿Cuál sueles tomar tú? ¿Te atreverías a probar las más peculiares citadas?