El dióxido de titanio: prohibido por tóxico

La Unión Europea prohibe el dióxido de titanio. Este artículo no es una clase de química. Hablamos de un colorante que seguía siendo legal a pesar de los estudios que lo relacionaban con toxicidad. Todo cambió tras una demanda interpuesta por la Organización Europea de Consumidores en 2019. ¿Podemos confiar en que la lenta burocracia defienda nuestra salud? ¿Podemos confiar en los aditivos artificiales? Vamos a comprobarlo.

¿Qué significa E-171?

Lo primero de todo. ¿Qué es el dióxido de titanio? Este, también conocido como E-171, es un colorante artificial. Los fabricantes de alimentos procesados lo emplean para hacer vistosos ciertos productos cuyo aspecto no resalta. Sin embargo, dejarán de emplearlo a principios de 2022. Las autoridades europeas han dado un periodo de adaptación de seis meses a las empresas del sector para que busquen alternativas. Esto se debe a la reciente resolución de la Comité Permanente de las Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la UE.

Falló en contra de esta sustancia a raíz de una revisión de aditivos efectuada por la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea). La entidad presentó el año pasado una revaluación de los colorantes permitidos desde antes de 2009. Dictaminó que el dióxido de titanio no es seguro para la salud. Alegó que este es capaz de producir daños genéticos. Un año más tarde, la lenta burocracia europea ha puesto freno a su uso.

dióxido de titanio

Ejemplo de bollería en la que se emplea el dióxido de titanio/Fuente: Pixabay

No obstante, existe la posibilidad de que el Consejo de Ministros o el Europarlamento presenten una objección antes de que acabe el año. El resultado sería el alargamiento del debate sobre el colorante. Además, supondría extender en el tiempo su uso antes de una resolución final. Somos optimistas y esperamos que esto último no ocurra. Si todo sigue su curso, los fabricantes de comida lo dejarán de usar desde enero hasta junio. Para mitad de año todos los alimentos deberán estar exentos de dióxido de titanio.

Antecedentes del dióxido de titanio

La EFSA ya llevaba tiempo estudiando este colorante. Podemos remitirnos al 2016, cuando esta estudió 41 aditivos. A pesar de la documentación científica, concluyó que el E-171 no era peligroso. No obstante, reconocía que existían lagunas sobre este y que no podía establecer una cantidad de consumo diario segura. Toleró la comercialización de este aditivo sin confiar demasiado en su salubrilidad. En 2017 fueron apareciendo nuevos estudios.

Estos encontraban una correlación entre el colorante y el deterioro del sistema inmunológico y el digestivo. Por si fuera poco, también le achacaban incrementar la posibilidad de cáncer. Nuestra conclusión es la que posiblemente te diría un nutricionista. Desconfía de los aditivos y evita los productos ultraprocesados. Nada es tan saludable como una dieta equilibrada basada en los alimentos que nos ofrece la Tierra sin ser alterados por la industria.

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