Los productos frescos continúan ganando protagonismo en la cesta de la compra de los españoles. Según un análisis de Circana presentado durante el 28º Congreso AECOC de Frutas y Hortalizas, los frescos ya representan el 32% del gasto total en gran consumo, consolidándose como una de las categorías más importantes del mercado alimentario español. Además, las frutas y hortalizas concentran por sí solas el 9% de las ventas totales del sector.
El dato confirma una tendencia que va mucho más allá del simple acto de compra. Los consumidores continúan asociando los alimentos frescos con conceptos como salud, calidad, naturalidad y bienestar, valores cada vez más relevantes en las decisiones de consumo actuales.
El consumidor busca valor, no solo precio
Aunque la inflación se ha moderado respecto a años anteriores, los hogares siguen mostrando una gran sensibilidad al gasto. El consumidor actual compara precios, busca promociones y realiza compras más racionales, pero no está dispuesto a renunciar a aquellos productos que considera beneficiosos para su salud y calidad de vida.
Esta realidad supone una gran oportunidad para los productos frescos, especialmente para frutas y hortalizas, que mantienen una percepción muy positiva entre los compradores. De hecho, más del 80% del gasto destinado a esta categoría sigue correspondiendo a producto fresco sin procesar, muy por encima de conservas, congelados o productos de IV y V gama.
Productos frescos, frutas y hortalizas impulsan el crecimiento
Dentro del universo de los frescos, las frutas muestran una evolución especialmente dinámica. Categorías como los frutos rojos, el aguacate, el kiwi o las frutas tropicales continúan creciendo gracias a su vinculación con hábitos saludables y nuevas ocasiones de consumo.
Las hortalizas también mantienen una posición relevante, aunque su crecimiento es más moderado. Los expertos apuntan a que el futuro de esta categoría pasa por ofrecer formatos más prácticos, adaptados a hogares cada vez más pequeños y a consumidores que buscan comodidad sin renunciar a la calidad.
Un reto para productores, distribución y restauración
La evolución del mercado también está condicionada por cambios demográficos, el aumento de los hogares unipersonales, la diversidad cultural y la transformación de los hábitos alimentarios. Todo ello obliga a productores, distribuidores y operadores de restauración a replantear sus estrategias.
Para la hostelería y la restauración organizada, esta tendencia representa una oportunidad clara para reforzar propuestas gastronómicas basadas en ingredientes frescos, locales y de temporada. El consumidor demanda cada vez más transparencia, origen y calidad, factores que los frescos pueden aportar como pocos productos.
Los datos demuestran que los alimentos frescos siguen siendo el corazón de la alimentación española. En un mercado cada vez más competitivo, la capacidad para generar valor alrededor de ellos será una de las claves para el crecimiento de toda la cadena agroalimentaria durante los próximos años.




