Tuliva, emplatados originales y con sello Km 0

Si «en la sencillez está el éxito», como dicen las creadoras de Tuliva, no hay mejor producto que defina esa idea que el envase comestible más innovador del momento. Triunfó en los últimos Premios Ecotrophelia España 2020 y es que la propuesta para una nueva forma de emplatar recetas muy variadas es bastante atractiva e interesante. Por las posibilidades que ofrece en la cocina pero también por su curiosa composición y sabor. Hemos tenido el gusto de hablar con las artífices de esta creación premiada, así que te desvelamos todo sobre esta innovadora tulipa.

¿Qué es Tuliva?

Antes de entrar en materia y conocer la historia con todo lujo de detalles de esta innovación alimentaria te adelantamos que Tuliva es una especie de galleta pensada para la presentación de platos tanto salados como dulces. De una forma bien diferente, original e incluso creativa al gusto del cocinero, este elemento que también se come es muy versátil a la hora de emplatar.

El alimento fue ideado por el equipo de Cruixents, un grupo formado por cinco alumnas de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Ellas son María Cabrera, Lucía Cano, Laura Junco, María Rovira y Marta Maravilla. Todas partícipes del proyecto, consiguieron un meritorio segundo puesto en los Premios Ecotrophelia 2020. Estos buscan el talento en el sector alimentario en ideas originales presentadas por estudiantes, que sean comercializables y, además, tengan perspectiva medioambiental.

creadoras de la tulipa

Dos de las creadoras del producto / Foto cedida por Tuliva

Una decisión sobre la bocina

Todo eso se aprecia en Tuliva, que ya es una realidad, aunque el camino no haya sido nada fácil. Vayamos al principio de todo. «Este proyecto empezó hace muchos meses gracias al programa formado por alumnos, Fornejant Ciència, de la UPV, apoyado por Generación Espontánea. Hicieron los grupos de trabajo en función de una encuesta que contestamos sobre nuestra personalidad, por lo que muchas de nosotras ni siquiera nos conocíamos», nos recuerdan las cinco estudiantes.

Barajaron «infinidad de ideas como una tarta de algas o unas albóndigas con insectos» antes de decantarse por Tuliva. Esto ocurrió «en los minutos previos a terminar el último taller, antes de que los tutores tomasen la decisión final sobre quién iría al concurso». Por supuesto, se refieren al de Ecotrophelia. «Para nada esperábamos quedar subcampeonas de España», reconocen. El primer premio fue para Tricube, del que ya os hablamos hace unas semanas. Ahora bien, en el certamen esta novedad de Cruixents también se llevó su reconocimiento tras un duro esfuerzo del equipo por conseguir desarrollarla.

Tuliva

Envase con las tulipas / Foto cedida por Tuliva

Con harina de semilla de aceitunas

Una de las claves de Tuliva está en la materia prima que utiliza: harina de semilla de aceituna, que las chicas desconocían. «Descubrimos su existencia en una asignatura que tuvimos el año pasado y empezamos a buscar un poco de información sobre ella. Vimos que era una masa que no se había usado en ningún producto que hubiese en el mercado, así que nos picó la curiosidad», admiten. Más adelante, se percataron de que esta harina tenía «cantidad de beneficios» y la escogieron como ingrediente principal.

Las razones para su elección definitiva fueron varias. «Es apta para celíacos, vegetariana y su producción reduce enormemente el desperdicio alimentario. Por otra parte, hay mucho cultivo de aceituna en la Comunidad Valenciana, así que contribuiría a reducir la huella de carbono que deja el transporte de mercancías. Nosotras promovemos una economía de kilómetro 0«, sostienen. Eso sí, emplear dicha materia prima conllevaba ciertas dificultades.

tuliva en un plato

Tuliva en un plato / Foto cedida por Tuliva

Creación sencilla pero con su miga

A simple vista, el producto parece realmente sencillo: una galleta y poco más. Sin embargo, desarrollarla como querían en Cruixents tuvo su miga, pues les costó «muchos meses dar con la cantidad adecuada de cada ingrediente para que la masa tuviese el sabor y la textura deseados». Tenían que superar la barrera de la propia harina, pues «es extremadamente amarga«. Además, «la masa endurece enseguida». Buscaron así «una forma que fuese fácil de moldear». Lo lograron en un proceso evolutivo que comenzó con «un barquillo» y terminó en el «pétalo» actual, como se puede apreciar en la imagen superior. Igualmente consiguieron reducir su grado de amargor.

Entonces, ¿a qué sabe Tuliva? Aunque sus creadoras hablen de «diversas opiniones» en este aspecto, lo cierto es que gustó tanto al jurado de Ecotrophelia como a otras personas que pudieron probarla. Por tanto, en el paladar «recuerda a la dieta mediterránea, con un gusto semejante al característico sabor de la aceituna negra, tan arraigado a nuestra cultura. Esto le aporta cierto exotismo, sobre todo en lugares donde la utilización del aceite de oliva no está tan arraigado».

recetas

Recomendaciones para acompañar a la galleta / Foto cedida por Tuliva

Luego, en cuanto a su textura conseguida -de la que las chicas reconocen estar muy orgullosas- es «fina y crujiente«, algo esencial para poder disfrutarse en boca, al morder la galleta. Este resultado final se obtiene en una barquillera, antes de moldear definitivamente la tulipa con ayuda de una especie de cono. Así nace Tuliva, que ya pretende ser una opción más para sacar la creatividad de todo chef.

Versatilidad en la cocina

Su utilización en la cocina es muy versátil, pues el innovador envase está desarrollado para «comer acompañado de otros platos que potencien su sabor». Así, sirve para emplatar clásicos aperitivos como la ensaladilla rusa u otro más moderno como el hummus, pero también para las recetas más gourmet. Por ejemplo, una brandada de bacalao o foie con manzana. Eso en el recetario salado, porque si nos vamos al de postres igualmente resulta interesante. «Contrastaríamos el sabor amargo de la galleta con el dulce de una mousse de chocolate o un helado de vainilla y praliné», matizan. Incluso nos dan otra combinación atractiva: queso de untar con mermelada de fresa, simulando una tarta de queso diferente.

Tulipa en un emplatado con otros ingredientes

Emplatado con otros ingredientes / Foto cedida por Tuliva

Las grandes artífices de este producto tienen muy claro el potencial que ofrece para cocineros y chefs, así que continúan promocionándolo con la intención de «no enterrar la idea». Esa que es curiosa, original e importante también para nuestro planeta, al ser sostenible. Estas magníficas estudiantes de la UPV nos recuerdan que este «es un punto difícil de conseguir en el proceso de elaboración porque muchas veces reduces de una parte pero excedes de otra». Ahora bien, ellas han demostrado con su innovadora galleta que sí es posible alcanzar el «equilibrio». Esperemos que igualmente consigan darle más recorrido y éxito a Tuliva, ¡por un mundo mejor!

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